Por: Michele Tempera
(Equilibri.net). La mayor parte de los estados insulares del Pacífico comparte el mismo tipo de problemáticas. A la estrechez de la economía se suma la carencia de actividades productivas diversificadas, aparte de una capacidad escasa para crear nuevos empleos . Una de las soluciones posibles y parciales a estas dificultades la representa la cría de peces.

 

El Pacífico, y concretamente la zona más meridional del océano, alberga a varios estados insulares de tamaño reducido caracterizados por varios denominadores comunes de signo negativo, como el desempleo o la miseria que contribuyen a situarlos entre los países menos avanzados y más pobres del mundo; baste mencionar a Papua Nueva Guinea y Timor Oriental. Las perspectivas de una mejora económico-social a corto o medio plazo son débiles, en tanto que los sistemas productivos de estos estados están muy deteriorados y condicionados por la falta de materias primas y de un mercado interno significativo. Además, la falta de posibilidades de comerciar con el resto del mundo, debido a su posición geográfica, aparte de la imposibilidad de diversificar rápidamente su economía para aumentar las exportaciones, reduce aún más la esperanza de mejorar su situación económica.Esta situación impulsa a buscar modalidades de desarrollo alternativas a las existentes, a aprovechar los abundantísimos recursos marinos de las miles de islas de la zona.

Presupuestos, ventajas y condiciones desfavorables

Las islas del Pacífico tienen aguas territoriales en abundancia, muy adecuadas para la cría de peces. Esta capacidad se podría explotar, ya sea para dedicarse a especies de grandes dimensiones, como el atún, o bien para los mariscos, algas y corales. Las altas tasas de pesca ilegal y de la superación sistemática de los límites de las cantidades permitidas por las leyes nacionales hacen que la difusión a gran escala de piscifactorías sea muy atractiva. Cada vez, en efecto, hay más restricciones e impuestos dictados por convenciones de organismos institucionales con el fin de salvar la fauna oceánica.
Estas disposiciones tienen como objetivo proteger a especies en vías de extinción, o cuya población sufre un fuerte descenso debido a la pesca ilegal ejercida por pesqueros pertenecientes en ocasiones a países lejanos.

Debido a las progresivas restricciones adoptadas a nivel internacional sobre la pesca, algunos estados insulares del Pacífico están organizándose para desplazar una parte de su producción hacia las factorías, y compensar así el descenso de la cantidad de pescados disponibles en libertad. De este modo se protegería el ecosistema, y a la vez se mantendría o incluso crecería el volumen de exportaciones. El Secretariado de las Comunidades del Pacífico (Secretariat of the Pacific Community, SPC) estima que la actual producción mundial de pescado y mariscos de factoría está en torno a los 60 millones de dólares y que el mercado más receptivo para estas exportaciones del Pacífico es Europa. En este contexto se ha firmado el Economic Partnership Agreement (EPA) entre los pequeños estados del Pacífico meridional y la Unión Europea, que debería entrar en vigor dentro de un año, y que facilitará las exportaciones hacia nuestro continente, primeros en el mundo en consumo de pescado, marisco y derivados. Se debe valorar asimismo el crecimiento del mercado interno de los consumidores chinos, en fuerte expansión y con un potencial inmenso. No se debe olvidar que las factorías satisfacen una cantidad considerable de las necesidades mundiales.

Existen las bases necesarias para que en el Pacífico meridional se instalen las infraestructuras necesarias para dicha actividad. Además, las grandes dimensiones de las aguas territoriales nacionales en comparación al suelo de los países en cuestión, evidencian la capacidad económico-productiva de una difusión de este tipo de cría a larga escala.

Las ventajas de un adecuado desarrollo de este recurso, hasta ahora usado sólo de modo limitado, podrían ser numerosas. En primer lugar se debería crear un nuevo tejido productivo capaz de aportar dinamismo a economías permanentemente amenazadas por dificultades de varios tipos. Los efectos en el crecimiento económico, en la reducción del desempleo y en la balanza comercial de los países del área seguramente serían positivos. En segundo lugar, habría la oportunidad de satisfacer de modo concreto, aunque sólo parcialmente, la falta de alimentos que muchos ciudadanos del continente oceánico sufren crónicamente.

Esto se podría realizar sin un excesivo impacto medioambiental, ya que las instalaciones de este tipo son ecológicas y aconsejables respecto a las actuales modalidades de pesca. Por tanto, si se disponen adecuadamente, estas instalaciones podrían utilizarse incluso para repoblar los bancos de pescado que escasean a causa de la pesca, o con la finalidad de conservar zonas marinas protegidas, reproduciendo algas y corales en un ambiente protegido. La producción así podría también diversificarse, y cubrir tanto el uso alimentario como, con las algas, el mercado cosmético y medicinal.

Los aspectos negativos de esta opción conciernen a la geografía y al clima del Pacífico sur. Los fenómenos atmosféricos extremos, como huracanes, ciclones y potentes marejadas amenazarían a emplazamientos seguros y estables de cría. También deben tenerse en cuenta las fuertes y volubles corrientes oceánicas y la insuficiente capacidad de vigilancia sobre los pescadores ilegales, dada la falta de medios y personal.

Para concluir, se debe resaltar que para obtener ingresos significativos y exportaciones sustanciosas haría falta desarrollar muchas piscifactorías, o por lo menos algunas de grandes dimensiones.
Las perspectivas del sector

El mercado de la acuicultura, nuevo en el Pacífico sur, parece estar preparado para atraer las inversiones necesarias para su desarrollo. Por un lado, los países implicados en la futura ampliación del sector actualmente no pueden conseguir los fondos necesarios para poner en marcha las inversiones necesarias, pero también existen las condiciones necesarias para que éstas procedan de empresas internacionales y de la misma zona. La complicada situación económico-social que sufre gran parte de los estados insulares de la zona los coloca entre los posibles beneficiarios de ayudas para el desarrollo dirigidas a proyectos que fomenten la ocupación. Además, la voluntad política del SPC, dirigida a la expansión de la acuicultura en el área, podría traducirse en ayudas concretas, que se materializarían tanto en apoyos fiscales como en financiación directa.

El SPC ha patrocinado recientemente un intercambio profesional con Tailandia, uno de los mayores productores mundiales de pescado y crustáceos en factorías. Esto representa un primer paso concreto en la dirección indicada hasta ahora solamente de palabra por los altos cargos de las organizaciones del área. Así, se puede constatar la confianza existente a nivel nacional e internacional en el proyecto a medio plazo de factorías de grandes extensiones. En este ámbito se estima, de modo realista, que en unos cinco años se habrá instalado numerosas factorías, y que la producción relativa será igualmente significativa. Entre los estados más avanzados en este aspecto están las Islas Fiji. El país está experimentando desde hace unos meses con los primeros cultivos a pequeña escala, cuya aparición en el mercado es reciente, y ahora está aumentando las especies criadas y la cantidad total de producción. Esta realidad contribuye a acercar la perspectiva de un sector productivo análogo.
Conclusiones

Los pequeños estados insulares del Pacífico meridional se encuentran frente a una oportunidad que si se aprovecha adecuadamente les permitirá diversificar sus exiguos y monolíticos aparatos productivos y reducir así el peso de una de sus principales carencias estructurales. Necesitarán encontrar inversores privados, o ayudas de organizaciones internacionales dispuestas a colmar la deuda que varios de los interesados en este proyecto tienen. Desde el punto de vista de las empresas internacionales que operan en el sector, esta novedad representa una oportunidad de gran interés. Hará falta tecnología, conocimientos e instalaciones marinas eficientes, que operadores de diferentes partes del mundo pueden aportar, cuanto antes mejor, en tanto que ya se está preparando el florecimiento de este mercado en el Pacífico meridional.

Fuente: http://www.equilibri.net