Por: Nacho Pietro
Gijón (El Comercio Digital). El espectacular comienzo de las investigaciones del Centro de Experimentación Pesquera del Principado sobre el cultivo de algas para uso alimentario ha sufrido un revés por la acción de un banco de sabogas que se comió la cosecha por dos veces, circunstancia que obliga a probar distintos sistemas para evitar el ataque de los peces antes de que la iniciativa privada comience la explotación comercial.

 

El papel del Gobierno regional en el caso del cultivo de algas comestibles es investigar el lugar y las circunstancias donde pueda ser rentable, a fin de que la iniciativa privada desarrolle luego la actividad.

Inicialmente se experimentó con una especie llamada 'undaria pinnatifida', con la que se obtuvieron buenos resultados de producción, pero también alguna oposición de organizaciones ecologistas porque se trata de una especie foránea. Aunque en Galicia se explota y a escala estatal está también admitida, el Principado optó por experimentar con otra especie de menor valor comercial, pero de similar calidad, que es la autóctona 'laminaria saccharina'. Como en el caso anterior, los resultados en la plantación de pruebas que el Centro de Experimentación Pesquera tiene en una superficie de 20 por 20 metros al pie de Lastres fueron extraordinarios y se llegó a duplicar la producción normal de ocho kilos de peso en húmedo por metro cuadrado.

Sin embargo, un banco de sabogas, especie de muy bajo valor comercial, arruinó la cosecha antes de que fuera momento de recogerla y planteó un problema para el que todavía no se ha encontrado solución, aunque se están probando distintos sistemas. El ataque de las sabogas a la plantación fue reiterado en distintos momentos de la experimentación, circunstancia que obliga a considerar el problema como algo más que un incidente aislado y que demora la explotación comercial, para la que ya se ha constituido una sociedad privada con experiencia en el sector de las actividades subacuáticas.

Según dijo a EL COMERCIO Eva María Llera, responsable de algas del Centro de Experimentación Pesquera, ultrasonidos o tratamientos químicos pueden evitar los ataques de los peces, ya que algún tipo de aislante podría ser perjudicial para las plantas porque disminuiría los nutrientes.

El Principado tiene localizadas tres zonas que considera especialmente adecuadas para el cultivo de algas. Una se encuentra anexa al campo de experimentación, es decir, al pie de la villa de Lastres, y las otras dos, en la Concha de Artedo (Cudillero) y en Llumeres (Gozón).

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