(El Habanero Digital). Arriba, el roce de las hojas agitadas de cuando en cuando por alguna que otra brisa marina, el impacto de las partículas de pienso al caer en el agua y el canto de un pelícano sobrevolando a poca altura, eran los pocos ruidos que podían escucharse aquella mañana. Había un ambiente más bien apacible.

 

Debajo… bueno, debajo ocurría todo lo contrario. Miles de peces se movían inquietos. Subían en busca de oxígeno, bajaban, hacían raudos recorridos y no pocos eran vistos sobre la superficie, dando saltos de verdaderos campeones.

 

Así transcurre, por lo general, cada mañana en la Vista general de las jaulas sumergidas en el aguaGranja de Alevinaje y Ceba Baracoa, situada muy cerca de la costa, en Bauta, donde un reducido grupo de trabajadores emprende una experiencia muy singular, la cría intensiva de peces… en jaulas. Ahora les explico.

 

Se trata de una técnica que parte del principio de concentrar cierta cantidad de tilapias en un reducido volumen de agua, a fin de limitar al máximo posible sus movimientos, reducir así el gasto de energías y aprovechar mejor el pienso que les suministran cada día. Algo similar se hace con los cerdos, guardando las distancias claro.

 

CON CABILLAS Y MALLAS

Para que eso sea posible, se introducen jaulas de 18 metros cúbicos (3x3x2 metros). Son estructuras de cabillas, envueltas en una malla de Caprón o nylon, que impide el escape de los alevines, cuyo peso de siembra es de alrededor de 10 gramos. Para evitar su hundimiento están provistas de flotadores, que solo dejan entre 12 y 15 pulgadas fuera del agua.

 

Orlando Jiménez Vargas, director de la Empresa Pesquera Acuabana nos argumentó. "La novedad radica en que las hembras no pueden depositar los huevos en los orificios existentes en el fondo, para su posterior fecundación por los machos, como sucede en los estanques de tierra o concreto. Deben entonces soltarlos al agua, a través de la cual atraviesan los orificios de las mallas, sin poder procrearse".

 

"Por eso los machos, encargados de la fecundación y custodia de los huevos, no pierden energías, ni tiempo en eso y solo les queda engordar, hasta alcanzar entre 500 y 600 gramos en ocho meses, que es el peso adecuado para su procesamiento y comercialización. No hay función reproductiva, a la cual se dedican otras estaciones".

 

Cuando el personal encargado de ese novedoso cultivo de peces adquiera la experiencia y las habilidades necesarias, podrá obtener 800 kilogramos por jaula, es decir 44 kg por metro cúbico, casi tres veces más que con los métodos tradicionales.

 

PATANAS DE APOYO

Para iniciar el cultivo intensivo en la presa destinada a ello en Baracoa, fue preciso primero situar las dos patanas en el lugar adecuado. Se trata de embarcaciones flotantes a las cuales se atan los cables de acero que fijan las jaulas a una distancia prudencial una de otra.

 

Con relación a los cables sucedió algo curioso. Carlos Alberto Piquero Delgado, uno de los criadores, nos hizo la historia. "El problema es que no había. Y buscando y buscando, nos enteramos de que en el fondo de la presa había uno de acero usado hace años para otra función y lo dejaron ahí. Tuvimos que bucear para sacarlo a la superficie y luego llevarlo a la orilla para su revisión y mantenimiento".

 

"Fue un trabajo duro –recuerda también Reinel Fleites Martínez, otro de los criadores. Eso duró como tres meses, porque hay lugares profundos y oscuros, donde no se ve nada. Pero los recuperamos y tienen enga.

 

Entre el 23 de marzo y el cuatro de abril de 2006 se introdujeron las primeras crías. Siete meses después estaba el primer resultado, muy alentador por cierto, pues las 1400 tilapias rojas sacadas sumaron un total de 561 kilogramos.

 

LLEGARAN A 350

Las perspectivas del cultivo intensivo de tilapia con esa técnica son muy promisorias. A las 83 jaulas existentes en la Estación de Alevinaje de Baracoa deben sumarse otras 57. También la de Jibacoa, en Santa Cruz del Norte, incrementará la cifra de 63 a 100, para alcanzar las 350 en la provincia este año.

 

Tales crecimientos podrán elevar a 234 las toneladas del gustado pez, que también se fomenta en estanques, por sus cualidades culinarias y posibilidades de comercialización en el mercado nacional e internacional.

Fuente: http://www.elhabanero.cubaweb.cu