Santiago (Ecoceanos News). Luego de la entrevista realizada por Ecoceanos News a la Encargada de Acuicultura de Sernapesca, Dra. Alicia Gallardo, que anunció que realizarían un estudio del uso de antibióticos en acuicultura, el biólogo y asesor de los pescadores artesanales de Conapach, Hector Kol, criticó la forma como este servicio público está enfrentando el problema del uso masivo de antimicrobianos en la industria del salmón.

 

Según Kol, los dichos de la profesional son totalmente rebatibles, ya que cuando ella habla de “prohibir las quinolonas en el sector productivo requiere de un diagnóstico previo”.
El biólogo advierte que “los estudios ya existen en todo el mundo, solo que en Chile no se han querido reconocer ya que existen reales vínculos entre las autoridades, la industria en cuestión y la autoridad encargada de fiscalizar”.

“No se tiene ni estadísticas ni control frente a la cantidad de antibióticos usados en la salmonicultura ya que por parte de los industriales no se tiene la intención de dar a conocer las cantidades usadas", agrega el asesor de la pesca artesanal.

Señala además que cuando la doctora de la Universidad Austral, Sandra Bravo, envió a las empresas una encuesta para determinar las cantidades y tipos de antibióticos usados, solo el 3% respondió esta encuesta, lo que claramente indica que el 97% restante no está en condiciones de responder.

El Biólogo de la Universidad de Chile también critica y deduce una complicidad en el hecho que sea Sernapesca quien fiscalice a la industria ya que –dice Kol- este Servicio “no tiene ni la capacidad técnica ni la voluntad política para regular la gestión ambiental de las salmoneras”.

Afirma además que en los casos de sobre-producción de algunos centros de cultivo, “sus fiscalizaciones en terreno se reducen a entregar a los jefes de centros de salmoneras el Talonario de Guías de Libre Tránsito, como en el caso del centro de ‘Punta Serapio’ en Cochamó, dejando a la buena voluntad de los industriales el informar de cuanto entra y cuanto sale, sin tener siquiera idea del total de producción”.

“La fiscalización de Sernapesca ha sido tan deficiente que en ninguno de los embarques de salmón que han sido devueltos por estar contaminados ha podido percatarse que éstos salieron con notables cantidades de antibióticos, Cristal Violeta, Benzoato de Emamectina, Verde Malaquita y otros químicos que hicieron que los embarques fueran rechazados en el extranjero”.

En estas situaciones, el Director de Sernapesca de la Región de Los Lagos, Francisco Fernández, se ha limitado a indicar a los medios locales que “posiblemente el salmón contaminado no sea chileno” y luego se ha negado a dar a conocer el nombre de las empresas involucradas.

Kol agrega que “la solución para tener un verdadero control (si es que se quiere controlar a la salmonicultura) es extender en triplicado la factura de venta de los antibióticos, una para el vendedor, una para la autoridad sanitaria y otra para el comprador, tal como se maneja en Estados Unidos y Noruega”.

En este último país, existe un interés real en disminuir los antibióticos, ya que en su producción total solo se usan 600 kilos anuales para producir 500 mil toneladas de salmón.

“En Chile, encontramos un centro salmonero de Salmones Linao (filial de PAN FISH) que usa 3,2 toneladas de antibióticos para producir 905 toneladas anuales de salmón. Es decir este centro de una compañía noruega ocupa 1.500 veces más antibióticos que lo que se usa en toda Noruega”.

La variedad de medicamentos que usa la salmonicultura chilena, además, excede con largueza la situación de Estados Unidos y Noruega.

Héctor Kol, dice “SERNAPESCA ha realizado una pésima labor en la salmonicultura. No entiendo cómo pretende asumir nuevas funciones si las que ahora tiene, no las cumple. Sernapesca ha sido cómplice y encubridor de los malos hábitos ambientales de la industria salmonera, por ello, la Pesca Artesanal Regional le solicitó la renuncia al Sr. Fernández, durante el año 2006”.