Por: María Elizalde
Angostura (Debate). Millones de larvas de camarón son rescatadas en un día de las zonas de bombeo de las granjas acuícolas, y resembradas en lugares seguros para su desarrollo dentro de la Bahía Santa María.

 

Esto, con el propósito de evitar que la larva muera cuando las granjas hacen los bombeos de agua y se merme la producción de camarón de la siguiente temporada.

Con un buen manejo de transportación y aclimatado se estima que por lo menos el 80 por ciento de la larva sobreviva.

Esta actividad se realiza en los tres campos pesqueros y participan seis pescadores y un biólogo.
En comparación al 2006, este año las arribazones de la larva se retrasaron.

Mientras que en el 2006 la primera arribazón llegó a principios de mayo, ahora se presentó entre finales de mayo y principios de junio; esto, debido a que las aguas de altamar se sostuvieron frías durante más tiempo.

El trabajo de repoblación de la larva se realiza en tres etapas, la primera es el muestreo de la larva, la segunda la recolección, y la tercera el muestreo del camarón.

El biólogo Jesús Rosario López López informó que este proceso garantiza una mayor producción de camarón al pescador, debido a que una gran parte de la larva rescatada la iban a absorber las bombas de las granjas camaroneras.

Después de colocarlas en una zona segura, no hay riesgo de que se acerquen nuevamente a los canales de llamada.

Comentó que ésta es la tercera arribazón fuerte que llega a la bahía.

La larva recolectada es de 20 a 25 días después del desove, y la juvenil.

Primeramente se recolecta la larva con un instrumento llamado "chayo", hecho con una tela especial; posteriormente la depositan en un recipiente con agua para limpiarla y después la pasan a un estanque.

En un recipiente pequeño el biólogo coloca una muestra con formol para fijarla y estudiarla en el laboratorio, para determinar de qué tipo de camarón se trata.

Una vez que se termina la colecta, se oxigena el agua donde se encuentra la larva y se transporta al lugar donde se va a resembrar.

Finalmente se aclimata el agua para garantizar una mayor sobrevivencia, y cuando se logra la temperatura indicada se suelta.

Durante el proceso, el biólogo checa la temperatura y la salinidad del agua.

En todo este proceso el índice de mortandad de la larva es de 3 ó 4 por ciento.

Pescadores confían en que este proceso les dará mejores capturas en la próxima temporada de camarón.

Éste es el segundo año consecutivo que se realiza la repoblación; en 2006 se estima que se rescató a 30 millones de larvas.

Se desconoce cuántas larvas se logre repoblar este año, lo cierto es que serán capturas extra para los pescadores.

Fuente: www.debate.com.mx