Por: Nacho Pietro
Gijón (El Comercio Digital). La presentación de la beca María Cristina Masaveu Peterson, que proporciona 12.000 euros para la formación técnica y práctica de una persona minusválida con vistas a su integración laboral en la acuicultura, propició ayer la reunión de buen número de especialistas del sector, que hablaron sobre expectativas de desarrollo de una actividad que hace años empezó a ser considerada alternativa a la decreciente pesca extractiva y que ya proporciona el 25% de los productos pesqueros consumidos en España.

 

El ya ex director general de Estructuras y Mercados Pesqueros del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa), Alberto López, auguró que en el plazo de tres años, es decir, en el año 2010, dicho porcentaje podría incrementarse hasta el 35%. Alberto López renunció recientemente a su cargo para acceder al puesto de representante permanente adjunto de España en la FAO, nombramiento que con toda probabilidad se producirá en la reunión del Consejo de Ministros prevista para hoy.

Sobre el futuro de la acuicultura, Alberto López indicó que la Administración del Estado confía en que creará gran número de puestos de trabajo en los próximos años.

En la actualidad, España cuenta con más de 3.000 empresas de acuicultura, continental o marítima, que proporcionan 7.747 empleos. Producen un total de 372.000 toneladas de pescado al año, con un valor próximo a los 390 millones de euros.

El mercado, señaló Alberto López, es propicio, ya que en España se consume una media de 37 kilos de productos de la pesca por habitante y año, uno de los índices más altos del mundo, y todo hace pensar que nuevas especies serán incorporadas a los cultivos marinos, como la corvina, la seriola, el pulpo y el lenguado.

Trucha, ostra y rodaballo

En ese contexto, las expectativas asturianas no son demasiado favorables. De las 372.000 toneladas producidas al año en toda España, al Principado le corresponden menos de dos mil (1.700 de acuicultura continental, fundamentalmente truchas; 250 toneladas de ostras en la ría del Eo y 42 toneladas de rodaballo en una empresa llanisca).

En ese sentido, el director general de Pesca en funciones, Alberto Vizcaíno, dijo que el litoral asturiano no es propicio, por falta de zonas protegidas, para la instalación de granjas marinas, aunque el Gobierno regional no renuncia a habilitar algunas zonas. Además, la mayoría de las especies actualmente comercializadas, como la lubina o la dorada, consiguen mayor desarrollo en aguas más cálidas que el Cantábrico.

Con las cosas así, Vizcaíno cree que una forma de desarrollar la acuicultura asturiana pueden ser las algas, que no precisan tanto resguardo. Vizcaíno calificó de «vicisitud» que las sabogas hayan arruinado un cultivo experimental de algas en Lastres y se mostró confiado en que el problema será pronto resuelto.

En cuanto a las posibilidades de Asturias con la acuicultura, Javier Ojeda, gerente de la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos, dijo que lo principal es la «mentalidad» de la Administración y elogió la actitud del Principado, en cuanto a apoyo a la acuicultura.

En otro orden de cosas, los expertos aseguran que la acuicultura no es competencia para la pesca extractiva, sino que ambos sectores son dos remeros del mismo barco en el objetivo de abastecer al mercado. A su juicio, los profesionales de la pesca, como expertos en la materia, tienen una alternativa laboral en la acuicultura.

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