Chiloé (Ecoceanos News). El martes 3 de julio en el estero Huelpun de la Isla Cailín, en Quellón, yacían varados dos lobos marinos (Otaria Flavescens), y un tercero se encontraba flotando en las aguas. Esta escena fue gravada en video y luego difundida por un canal de televisión local, el que denunció la matanza de esta especie protegida y que se encuentra prohibida su caza.

 

Pero según el reporte de la Autoridad Marítima, al día siguiente el panorama había cambiado. En el lugar, ubicado a una hora de navegación del muelle de Quellón, quedaba solo un mamífero marino muerto y resultaba imposible detectar las causas de su deceso, debido a su estado de descomposición.

Los antecedentes sindican como responsable de este delito a una empresa salmonera del sector, pero como es habitual no se aplicaron sanciones. La única vía son los tribunales de justicia, pero pocos se atreven a denunciar por temor a represalias y los trabajadores de los centros de cultivo –muchos de los cuales han sido testigos presenciales de estas matanzas-, guardan silencio para cuidar su empleo.

El Capitán de Puerto de Quellón, Felipe Hernández Gallardo, dijo a Ecoceanos News que “el mismo día que recibimos la denuncia se verificó el sector y encontramos un lobo muerto, pero llevaba bastante tiempo, por lo que no pudimos establecer si había sido muerto producto de armas de fuego o no”.

En todo caso, en la inspección realizada en la patrullera Chiloé “detectamos que el centro de cultivo de salmones cuestionado en este caso, de la empresa Yadrán, en el sector de la Isla Cailín, tiene un sistema de disparo neumático. De estas escopetas que se ocupan en los aeropuertos, que producen ruido para espantar a las aves”.

El capitán Hernández precisó que “si podemos establecer que la empresa Yadrán tiene una escopeta neumática, lo que puede hacer pensar que se está utilizando armas de fuego dentro del centro”.

También se refirió a las limitaciones que tienen para investigar estos hechos. “No estamos facultados para allanar o revisar domicilios particulares. No es tuición de la autoridad marítima”, precisó.

Explicó que la diligencia fue a requerimiento del encargado de Sernapesca en Quellón, Iván Oyarzún, pero es la Fiscalía la que tiene que investigar el hecho.

En efecto, solo el órgano judicial puede avanzar en una investigación de este tipo. En marzo de 2005 en un fallo histórico, los tribunales de justicia de Puerto Cisnes, Región de Aysén, condenaron a un operario de la compañía Los Fiordos/Agrosuper por la matanza de al menos cinco lobos marinos, pero sin generar vínculos de responsabilidad con la salmonera.

Esto, pese a que en el dictamen judicial, la compañía reconoce haber proporcionado el arma de fuego con que se cometió el ilícito, entrega varios testimonios de otros trabajadores de Los Fiordos que reconocen además que a estos mamíferos marinos se les intentó eliminar ahogándolos al hundirlos con un remo y suministrándoles carburo. Además consta en los testimonios que para tratar de ahuyentar a estas especies se roció con petróleo y se incendió el lugar que ocupaban para posarse, cuestión que no logró espantarlos.

TEMOR A LAS SALMONERAS
En el caso de Quellón, fue el trabajador naviero Ángel Ruiz quien recurrió a Sernapesca para informar de la ilegalidad salmonera, luego de dejar registro audiovisual del hecho, el cual fue transmitido por el Canal 6 de Quellón. “Un trabajador de la empresa Yadrán me confirmó que hace una semana había presenciado la matanza de dos los lobos marinos, pero no quiso denunciar el hecho por temor a perder su empleo”, dijo Ruiz.

Y es que el temor a denunciar es el principal impedimento para dar con los responsables de estos ilícitos. Sebastián González estudiante de medicina veterinaria conoce las represalias de cerca. Hace dos semanas fue testigo de una la matanza de lobos marinos en un centro de cultivos de la empresa Invertec, ubicado en el sector Punta Yelqui, Isla Lemus, frente a Chonchi.

“Eran como siete lobos marinos, de los cuales cinco eran cachorros. Entonces llega el encargado del área en una panga y empieza a matarlos”, relató a Ecoceanos News.

El joven, que hace cinco meses trabaja en la empresa Sercomar, que presta servicios a salmoneras de Chiloé, se opuso al ilícito y posteriormente denunció el hecho a Carabineros y la Autoridad Marítima.

“Al oponerme (el operario salmonero) dejó de matar a los lobos y me apuntó con su escopeta en la cabeza. En media hora llegaron los marinos y el hombre ya había escondido el arma. Se subió a una panga y se fue. Los trabajadores desmintieron todo. Dijeron que se trataba de un conflicto interno”, relato González.

Al no encontrar respuesta en las autoridades regionales, recurrió a denunciar el hecho al Diario La Estrella del Chiloé, que publicó un extenso reportaje del caso el domingo 8 de julio.

Sebastián González dijo que “sigo en la empresa, pero me amenazaron con despedirme. Tuve que recurrir a la Inspección del Trabajo”.

Pero a modo de represalia, la empresa Sercomar envió al joven estudiante a trabajar en un centro de cultivo ubicado en la Isla Linlin, frente Dalcahue, de propiedad de la transnacional Marine Harvest.

“Cuando llegué al centro de Marine Harvest, lo primero que veo es a un hombre con una escopeta disparándole a unos lobos. Él me dijo que (este tema) debía quedar entre nosotros”.

A juicio de González, “el poder económico maneja la justicia y entonces es muy difícil hacer algo para detener las matanzas”.

El trabajador aseguró que ha recibido llamadas sugiriéndole guardar silencio, “que estoy jugando con fuego”, “que pare las denuncias o si no correría peligro”, precisó.

El Capitán de Puerto de Quellón, Felipe Hernández Gallardo, afirmó que “las empresas salmoneras están en un proceso de reforzar las redes loberas, a través de proyectos de instalación de cercos eléctricos. Ese nivel de inversión se está gestionando porque los lobos marinos son un problema para la industria”.

Informó que la empresa AquaChile es una de las pioneras en incursionar en estas tecnologías en Quellón y que “se encuentra en proceso de obtener las autorizaciones correspondientes, para la instalación de cercos eléctricos en todos sus centros de cultivos”.