La comunidad internacional tiene que comprometerse más a luchar contra la pesca ilegal de atún debido a su escasez en todo el mundo, declaró hoy un representante de Naciones Unidas a la agencia local Kyodo.

 

Jean-Francois Pulvenis, director de Pesca y Agricultura de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU (FAO), insistió en que 'hacen falta más medios y más voluntad para conservar el atún'.

Pulvenis hizo estas manifestaciones durante el primer encuentro para la preservación del atún como recurso económico, en el que participa como observador la FAO y que reúne a los cinco organismos regionales (RFMO) que se encargan el mundo de la conservación de la pesca de atún.

La cita, que empezó el lunes y se prolongará hasta el viernes, tiene lugar en la ciudad japonesa de Kobe y reúne a 300 representes del sector pesquero y gobiernos llegados desde más de 50 países del mundo.

Los asistentes pretenden consensuar un plan de acción para atajar los problemas que afectan al sector atunero y que están acabando con los caladeros, debido fundamentalmente al exceso de capturas.

Pulvenis señaló que son necesarios 'nuevos mecanismos para ayudar a los países a terminar con la pesca ilegal', así como la falta de información real existente sobre el número de capturas anuales.

Hasta el momento, los RFMO trabajan de forma independiente y tienen sus propios datos sobre la flota pesquera y las actividades irregulares.

Uno de los principales objetivos de la reunión de Kobe es establecer un único sistema consensuado por los cinco organismos, para compartir la información de la que disponen y conocer con exactitud el número total de capturas, qué medios se utilizan para conservar los caladeros y cómo se lucha contra la pesca ilegal.

En la jornada de ayer, Japón, EEUU y Australia propusieron la creación de un organismo que supervise la gestión de los RFMO y evalúe sus acciones para la conservación del atún.

Según Pulvenis, Japón, principal consumidor del mundo de atún y también el país que más pesca, desempeña un papel de liderazgo y es un buen apoyo para la conservación de esta especie, pero el problema no lo puede resolver una sola nación.

El enviado de la FAO a la reunión admitió que la comunidad internacional ha fracasado hasta el momento en sus intentos para acabar con las irregularidades que se dan en este sector.

Estos últimos años, la gran demanda mundial de atún, sobre todo del rojo y el rojo del Atlántico, lo ha llevado a situaciones límite, según denuncian algunas organizaciones ecologistas, algo que podría llevar a la desaparición de esta especie como recurso económico en corto espacio de tiempo.