En un pronunciamiento, en donde asumen la responsabilidad por la exportación de alimentos acuáticos contaminados con antibióticos, los funcionarios chinos acaban de anunciar que los productos provenían de piscigranjas ilegales, las cuales no estaban debidamente registradas y por ende superaron los sistemas de control.

 

Al respecto surgen algunas inquietudes, si estas piscigranjas no estaban inscritas en los sistemas de inspección, ¿Cómo es que consiguieron los permisos para exportar?, ¿Cómo es que recién se dan cuenta de que las piscigranjas ilegales estaban exportando? Y ¿Funcionan realmente los sistemas de control?

Si sumamos a esto los problemas de calidad que han tenido otros productos manufacturados en China, como es el caso de las pastas de dientes y alimentos para mascotas, podemos concluir que los problemas de China van por la deficiente calidad de sus productos que exportan a los diferentes países, y por un inadecuado sistema de control.

Lo que están tratando de hacer con su pronunciamiento el patear el problema, en vez de establecer estándares de calidad adecuados. Por otro lado, no debemos descartar las presiones comerciales entre USA y China, que juegan un rol importante en este escenario.