La acuicultura se ha convertido en una actividad económica importante para recuperar y/o mejorar la calidad de vida de las comunidades de pescadores artesanales, las mismas que se ven a afectadas por la carencia de los recursos hidrobiológicos que sustentan la actividad.

 

En países como Brasil, Chile, Indonesia, Filipinas, Tailandia, Australia, entre otros, tienen políticas para el desarrollo de las comunidades pesqueras a través de la reconversión laboral de los pescadores hacia la acuicultura.

En las estrategias de intervención se incluye un aporte inicial del estado, a través de un aporte de capital “semilla”, que sirve para el inicio de las actividades hasta que se logra la primera cosecha. Además del aporte, monetario o en insumos, se les brinda capacitación en aspectos que van desde las técnicas de cultivo hasta la comercialización de los productos, y se les acompaña durante todo el proceso de producción logrando de esta forma el emponderamiento de las comunidades de pescadores.

Asimismo, se les organiza en cooperativas, con la finalidad de poder comprar y vender a precios más competitivos. Esta organización sirve de soporte para todos los pequeños emprendimientos acuícolas que se crean en una comunidad.

Este modelo de desarrollo de las comunidades de pescadores ha mostrado ser exitoso en muchos países y ha brindado resultados tangibles en el incremento de la renta de las comunidades de pescadores. Este modelo debería tomarse y adaptarse a las condiciones de cada país, con la finalidad de promover el desarrollo y la mejora de la calidad de vida de las comunidades de pescadores artesanales.