Blgo. Acui. Milthon B. Lujan Monja
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La absorción de CO2 por ecosistemas terrestres (bosques, campos de cultivo agrícola, etc) ha sido ampliamente estudiada y en la actualidad existen mercados para la comercialización de los bienes y servicios ambientales producidos por estos ecosistemas.

 

Si consideramos que un servicio ambiental es el resultado de procesos ecológicos del ecosistema que genera beneficios económicos, sociales y ambientales a la sociedad. Debemos incluir en este análisis al ecosistema marino y costero que también brindar bienes y servicios ambientales, los mismos que son aprovechados por las poblaciones costeras.

Los océanos juegan un rol importante en el ciclo del carbono, en el cual la costa es un importante componente del ciclo oceánico del carbono. A su vez la costa provee la base de energía para la producción pesquera a nivel mundial. Esta particularidad hace que el sistema costero tenga una alta tasa de secuestro de carbono; según algunos reportes se estiman que las zonas costeras y de afloramientos capturan el 7 % del total anual. No obstante, el potencial para “secuestrar” carbono por los productores primarios de la zona costera ha recibido poca atención.

Los principales productores primarios en la costa incluyen al fitoplancton, manglares y las macroalgas, entre otras. Constituyéndose las macroalgas como un recurso con capacidad de ser explotado sustentablemente o en el mejor de los casos cultivados.

Se estima que la productividad primaria neta de las macroalgas están entre 400 y 1900 gC-1m-2año-1; Si consideramos que el área de las praderas de macroalgas y arrecifes a nivel mundial es de 0.6 x 106 km2, tendremos una producción de 555 x 106 TCaño-1, el cual representa el 0.9 % de la producción mundial.

Debemos indicar que diversas investigaciones han demostrado que el CO2 puede ser empleado para cultivar macroalgas como Chondrus y Gracilaria. Por otro lado, algunas investigaciones reportan que la producción primaria neta de Gracilaria y Ulva es de 600 gCm2año-1 y 1038 gCm2año-1.

Estos datos nos sugieren que la conservación, manejo y/o el cultivo de las poblaciones de algas se pueden constituir en una alternativa para la fijación de carbono del medio ambiente, ayudando de esta forma a reducir los niveles de CO2 en el ambiente. Estas actividades podrían ser conducidas por las comunidades de pescadores asentados a lo largo de todo el litoral, quienes se verían beneficiados por la explotación del recurso y por la emisión de certificados ambientales de captura de carbono.

En el Perú existen numerosas especies de macroalgas; No obstante, las que tienen importancia económica y que vienen siendo explotadas comercialmente son Chondracanthus chamissoi, Macrocystis pyrifera, Lessonia nigrescens y Gracilariopsis sp.

Según algunos reportes al sur del Perú se encuentran las poblaciones más abundantes de algas; Actualmente existen solo 02 empresas encargadas de la explotación de las mismas. Según PROMPEX las exportaciones, entre enero y marzo del presente año, alcanzaron 0.162 millones de U$. La mayor parte de las algas son exportadas secas para la industria farmacéutica o como aditivos para los alimentos.

El potencial del manejo y cultivo de algas es grande en el Perú, existiendo en el litoral amplias áreas marinas que reúnen las características necesarias para el cultivo de estas especies. Por otro lado, debemos indicar que FONDEPES, a través de su Centro de Acuicultura de Cherrepe – Lambayeque, viene impulsando el cultivo de macroalgas con la especie Gracilariopsis sp.

En este sentido, el manejo y cultivo de macroalgas marinas se constituyen en una oportunidad para producir bienes y servicios ambientales exportables que pueden ser aprovechados por las comunidades costeras.