Barcelona (La Voz de Galicia). Si hace sólo unas semanas fue Portugal el que confirmó su entrada a lo grande en el sector de la producción de rodaballo, gracias al macroproyecto que Pescanova diseña en Mira, ahora es Cataluña la que va a entrar en una actividad en la que Galicia es líder mundial y cuyo desarrollo se encuentra en punto muerto en la comunidad, a la espera de que se active el mapa de usos acuícolas que habilitará terrenos para piscifactorías. Cultivius, una empresa catalana, pondrá a la venta en un par de meses las primeras remesas de rodaballos cultivados.

 

Paradójicamente, la firma ha importado alevines de Galicia, que criará en cautividad en jaulas situadas en aguas mediterráneas a unos 30 metros de profundidad. Los responsables de Cultivius sostienen que tanto las jaulas como el sistema de alimentación son un diseño propio y que la iniciativa es pionera a nivel mundial.

No obstante, lo cierto es que Pescanova ya puso en marcha hace unos años una iniciativa similar en la ría de Aldán. El proceso de cultivo y engorde se realizó con un éxito notable (los ejemplares de rodaballo presentaban unas condiciones organolépticas mejores que las del cultivado en granjas de tierra), pero las condiciones oceanográficas, y especialmente el mar de fondo, dificultó el desarrollo del mismo a gran escala.

Ahora, la compañía catalana quiere cultivar unas 200 toneladas al año -una cantidad modesta en relación a las 3.000 anuales que produce el sector en Galicia-, ampliables a 300 en cuanto la planta esté a pleno rendimiento. Para ello, la empresa ha comprado 90.000 alevines, de entre ocho y diez gramos, a la firma gallega Alrogal, un primer paso, toda vez que los catalanes sostienen que están a la espera de captar inversores para desarrollar un proyecto industrial de mayor envergadura. De hecho, defienden que su sistema es válido para los peces planos y ya se plantean extenderlo a la producción de lenguado.

 

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es