Santa Fe (Agrodiario). El intenso frío que se registró en el mes de julio afectó no solo a los cultivos, sino también al crecimiento de los animales - En el caso de los peces, algunas especies como el pacú no resistieron las bajas temperaturas que alcanzó el agua.

 

El establecimiento acuícola Pez Campero, ubicado muy cerca de la ciudad de Paraná, ha sido testigo de los trastornos que este invierno han causado las bajas temperaturas.

Sebastián Almará, titular del mismo, explica que "este invierno estuvo fuera de lo normal, no lo esperábamos y no pudimos prepararnos". A raíz de las bajísimas temperaturas que se registraron desde los primeros días del mes de julio, este establecimiento sufrió la muerte de una importante cantidad de pacúes. "Calculamos de un 20 a un 30 por ciento las pérdidas", estima Almará. En dos de las piletas con las que cuenta este establecimiento el agua alcanzó los 6º C de temperatura, la cual afectó de manera considerable a los animales que allí se reproducen. "El pacú puede tolerar 8 o 9 grados como límite", explica Almará.

Si se tiene en cuenta que en los días más fríos el agua llega en su superficie a los 6 a 8 grados, y que el agua que se extrae de los pozos alcanza los 16 a 18 grados, se ve que una de las pocas alternativas a utilizar en estos casos es la renovación del agua de las piletas, con el objetivo de lograr que la misma aumente su temperatura. Eso fue lo que hicieron en este establecimiento y que ayudó a que en una de las tres piletas que mantienen, prácticamente no se registraran muertes de peces. En las dos restantes, los intensos fríos no permitieron salvar la situación. "Ahora estamos tratando de salvar peces en una de las piletas, donde no tuvimos bajas, tratando de mantenerle la temperatura. En las otras dos donde sí tuvimos bajas, todavía no podemos saber todavía el número cierto", comenta el titular del establecimiento.

Precisamente será recién en el mes de septiembre, cuando se espera que merme el intenso frío, cuando podrán ingresar a las piletas para conocer el número cierto de animales que han muerto y los que resistieron el frío. Si bien saben que los animales que se mantienen vivos son muchos y que necesitarían alguna protección ante la posibilidad de una nueva ola de frío polar, Almará explica que "el caudal de agua tampoco nos da como para renovar continuamente el agua de las tres piletas". El tamaño de los pacúes perdidos varía entre 200 gramos, los peces juveniles, hasta los 2 kilos, aquellos que habían sido separados con la idea de que se convirtieran en reproductores. En cuanto a las demás especies, Almará reconoce que el sábalo también fue uno de los que sintió las bajas temperaturas, pese a que no registraron muertes como en el caso de los pacúes. Las bogas y carpas, por su parte, fueron las que mejor soportaron la situación y no registraron problemas.

Invierno insólito
"Pasa que tuvimos un invierno que hace décadas no teníamos", se sorprende el titular del establecimiento, al recordar los intensos días de frío que se registraron en todo el país fundamentalmente desde el 9 de julio pasado. Ese fin de semana fue cuando los peces sintieron las temperaturas más bajas, y unos días después comenzaron a morir.

A partir de esa fecha fue también cuando en los principales ríos y arroyos de la provincia comenzaron a verse peces muertos en la superficie del agua. Lo que en algunos casos se confundió con un mal uso de agroquímicos, en realidad tenía que ver con las bajísimas temperaturas que se registraron en caudales tan poco profundos como estos casos. Al respecto, Almará indica: "hay que tener en cuenta que el agua en el río y los arroyos está muy baja, que el agua se enfría más rápido y el pez no tiene donde protegerse". El titular del establecimiento, acostumbrado a trabajar con estas especies sabe que "el pez tiene sangre fría, o sea que sí o sí la temperatura se la da el medio ambiente donde se encuentra".

La experiencia de este invierno ayudará a los responsables de este establecimiento a pensar y decidir las precauciones a tomar en cuenta para el invierno próximo. En primer lugar, como explica Almará "vamos a ver en septiembre cuántas fueron las bajas reales y reponerlas, adquirir juveniles y recuperar los ocho meses perdidos con los que se murieron". En ese sentido, las posibilidades tienen que ver con lograr mayores volúmenes de agua, que les permita mantenerla renovada en las piletas, o bien adquirir algún tipo de cubierta para las piletas. Alguna opción menos "quedarse de brazos cruzados esperando a ver si el frío se siente o no".

Fuente: http://www.agrodiario.com.ar