Vigo (La Voz de Galicia). Un grupo de navalleiros de la cofradía de Aldán creó la empresa Algas ría de Aldán SL para gestionar la instalación de un criadero de algas «long line» en dos cuadrículas del polígono de bateas.

 

La idea surgió a raíz de la desaparición de gran parte de las algas en la ría tras el vertido del Prestige , que afectó especialmente a la «undaria pignatifida», más conocida por su nombre japonés, «wakame», que, según indica uno de los promotores, Jorge Pérez Rodal, patrón mayor de la cofradía de Aldán, es particularmente sensible a la contaminación.

Varios navalleiros simultaneaban la captura de navaja con la recolección de algas en la ría, que vendían a 0,80 euros el kilo. Tras el desastre del petrolero decidieron iniciar el cultivo controlado en bateas.

Conocían la existencia de iniciativas similares en Muxía y Portomuiños (Sada), que trabajaban con un convenio con un centro público santanderino, que les suministraba las esporas. Al no poder acceder a este convenio, los navalleiros recurrieron a los cultivadores de la Bretaña francesa. Allí obtuvieron información, visitaron las bateas y, una vez montadas las instalaciones, compraron la semilla.

El año pasado quedaron montadas dos bateas. Son, en realidad, estructuras rectangulares de cuerdas sujetas con muertos. Las semillas llegan insertas en una una malla fina que se envuelve en las cuerdas. Las algas crecen durante el otoño y el invierno y están listas para la venta en primavera.

Jorge Pérez Rodal calcula que entre marzo y junio venderán unas 25 o 30 toneladas de hojas de «wakame» de unos 40 centímetros de longitud. La empresa, que en la actualidad integran cuatro navalleiros, ingresará, según sus estimaciones, unos 25.000 euros. Será un complemento a su otro trabajo, la captura de la navaja.

Sin subvenciones

Rodal afirma que Algas ría de Aldán SL no recibió un solo céntimo de subvención. «Todo o que fixemos, o fixemos cos nosos cartos». No fue una gran inversión. La emrpesa compró un balandro de segunda mano y las cuerdas y boyas, además de la semilla. Las algas libres recoletadas en las últimas campañas las están vendiendo a varias empresas gallegas (Algamar, de Redondela; Conservas Lou, de Ribeira; y Agrogalicia).

En 2006 sólo desarrollaron esta actividad 4 marineros, todos ellos navalleiros, coincidiendo con la época de paro biológico de la navaja (del 31 de enero al 31 de marzo). La cantidad total rondó las 10 toneladas, vendidas a 0,80 céntimos el kilo.

La empresa presentó un proyecto a la Consellería de Industria para elaborar semilla en Galicia. Está interesada en ello la empresa que gestiona el acuario de O Grove. Sería, asegura Rodal, el primer criadero gallego de semillas.

El cultivo de algas puede convertirse, dice Jorge Pérez, en una alternativa a la cría de mejillón. Por ello, añade, sería importante contar en la comunidad autónoma con un centro capaz de proporcionar las semillas a los productores.

Cada año hay que retirar las cuerdas y bien limpiarlas o bien colocar otras nuevas. En otoño se coloca la semilla. La empresa volverá a recurrir este año a Bretaña para adquirir las esporas.

 

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es