De acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC), si una empresa exporta un producto a un precio inferior al que aplica normalmente en el mercado de su propio país, se dice que hace “dumping”. En este sentido, podríamos decir que se hace una competencia desleal a los productores locales.

 

El Acuerdo “antidumping” de la OMC ofrece tres métodos para calcular el “valor normal” del producto. “El principal de ellos se basa en el precio del producto en el mercado del país del exportador. Cuando no puede utilizarse ese método, existen dos alternativas: el precio aplicado por el exportador en otro país o bien un cálculo basado en la combinación de los costos de producción del exportador, otros gastos y márgenes de beneficio normales. El Acuerdo determina asimismo cómo realizar una comparación equitativa entre el precio de exportación y lo que sería un precio normal”*.

De comprobarse el “dumping”, la OMC autoriza a los países a implementar medidas “antidumping” para competir con los productos extranjeros de menor precio; sin embargo, se debe evaluar también la aplicación de estas  para “castigar” a los productores más eficientes.  

Las medidas antidumping se han convertido en una herramienta comercial para muchos países, ejemplos de la aplicación de los mismos abundan, recientemente Ecuador le gano un juicio a USA ante los impuestos a la importación de camarón; y en los últimos días nos llamo la atención, que aun cuando, la OMC no ha publicado su informe final sobre la solicitud de Noruega para reducir el precio mínimo del salmón en el mercado de la Comunidad Europea, las autoridades de Noruega salgan a declarar que el informe les da la razón.

Esto nos lleva a pensar, que existe una fuerte presión política y económica para que la OMC decida entre uno u otro demandante; aun cuando la OMC ha dado muestras de imparcialidad y una buena aplicación de las normas internacionales, como es el caso del camarón proveniente Ecuador, no debemos de dejar de estar atentos a las decisiones que tome.

Por otro lado, en un escenario en que la OMC le de la razón a Noruega, deberíamos preguntarnos cual sería el impacto en la salmonicultura escocesa y en particular de la salmonicultura chilena, debido a que los precios van a disminuir y por ende la competencia basada en los precios se va a incrementar. Están preparadas ambas industrias para soportar una disminución en el precio mínimo de importación, en este caso, podrá mantener la salmonicultura chilena su competitividad.

* Tomado de la OMC www.wto.org