Por: Emma Sola
Santiago  (ABC). La empresa acuícola Tres Mares lleva años denunciando la incompatibilidad de su actividad con la explotación masiva de los recursos hidroeléctricos en el Río Umia. Ante la construcción de una nueva minicentral en el municipio pontevedrés de Cuntis, sus reponsables llegaron a un acuerdo con la Universidad de Valladolid para que investigase si las obras estaban perjudicando la cría de truchas. El informe final revela ahora que las medidas correctoras adoptadas son «insuficientes» para proteger el cauce.

 

Los principales efectos negativos recogidos por el estudio son la turbidez del cauce causada por los movimientos de tierra, la aparición de substancias tóxicas empleadas en la construcción y la destrucción de la vegetación, que elimina las sombras y hace aumentar la temperatura del agua y desprotege el terreno ante la erosión.

Según los investigadores, la empresa constructora ha empleado solamente medidas para evitar la contaminación por sólidos en suspensión. Así los dispositivos antiturbidez instalados, las mallas metálicas de contención y las balsas de decantación de nada servirían para deterner agentes contaminantes como lubricantes, carburantes, estabilizadores o lechadas de hormigón. Ante cualquier derrame, la calidad del agua se vería seriamente afectada.

Estas conclusiones son fruto del trabajo del equipo de investigación de la UVA, supervisado por el profesor Francisco Javier Sanz Ronda, que realiza desde el pasado 15 de junio un seguimiento del estado del río para la medición de parámetros como la turbidez, los niveles de oxígeno o la variación del caudal. El muestreo, que se prolongará durante un año, se realizarán de forma periódica cada dos semanas y cuando la cantidad de lluvia llegue a los parámetros establecidos.

Truchas del Umia, la piscifactoría afectada, cuenta con 10 trabajdores y provee de alevines a Tres Mares, situada en el Río Castro y que da trabajo a otras noventa personas. De este modo, el cierre de la primera de las granjas implicaría la ruina para la segunda y, por lo tanto. la pérdida de hasta un centenar de empleos en la zona.
Alga tóxica en el cauce

Por su parte, la asociación ecologista Adega ha denunciado que las obras de la minicentral pueden facilitar la expansión de un alga denominada microcystis, que se desarrolla en aguas estancadas, y reclama su paralización.

Además, las instalaciones del salto de A Hermida podrían, según Adega, causar daños «irreversibles» en el entorno, por lo que reclama explicaciones al delegado provincial de Medio Ambiente y a la alcaldía local. Según los ecologistas, estas obras están afectando a los 100.000 vecinos que se abastecen del agua del Umia, además de causar problemas en varios caminos públicos.

Fuente: http://www.abc.es