* Bárbara González
(El Mostrador). La propuesta de Monseñor Goic de instaurar un salario ético de $ 250.000 mensuales ha detonado un gran debate nacional durante los últimos días, en sus declaraciones se plantea la aplicación de salario ético de acuerdo a las ganancias de las empresas.

 

En este contexto, al analizar la industria salmonera, vemos que las ganancias del rubro superan los US$ 2.200 millones, con un aumento sostenido en el nivel de ventas las que en promedio bordean el 20% durante los últimos 15 años, sin embargo estas cuantiosas ganancias no se distribuyen equitativamente entre sus trabajadores y trabajadoras.

Sabemos según algunos estudios y de información de los propios trabajadores, que en general, las remuneraciones son bajas, cerca del 80% de los trabajadores recibe un salario inferior a 200 mil pesos, ubicando a éstos hogares en una situación altamente vulnerable, cerca de la línea de la pobreza, y en los primeros deciles en la distribución del ingreso nacional.

De acuerdo con esto, las remuneraciones en algunas salmoneras en relación con los montos de sueldo base, se encuentran más bajo que el sueldo mínimo legal, sin embargo en general las remuneración promedio final (bruta y liquida) sobrepasa este mínimo. Esto se explica principalmente porque uno de los componentes más importantes de la remuneración, es el bono o incentivo de producción. Esto determina la variabilidad del ingreso de los trabajadores y aumenta la inestabilidad en la que se encuentran.

La discusión acerca del salario ético o salario mínimo sugerido, como lo han planteado también, mas allá de desatar duras críticas en el plano empresarial, también ha sumado adeptos, ya que es una realidad que vive el país, que tiene empresas con grandes rentas económicas como es la industria salmonera y que sin embargo esto, mas que aportar al crecimiento del país a mantenido la vergonzosa distribución de ingresos que nos posiciona como una de las diez economías más desiguales del planeta.

En los últimos años en Chile se han generado grandes utilidades, tanto en el sistema financiero, bancario, en las empresas exportadoras, mineras, del retail, sectores donde se producen las mayores concentraciones, y que gracias a ese poder monopólico pueden mejorar ganancias y poder negociador frente a los sindicatos.

Si bien es cierto, el sueldo que se fija legalmente es el mínimo, hay claramente muchas empresas, incluidas la industria del salmón, que están en condiciones de pagar el sueldo ético que esta en el debate.

Por lo tanto, el salario ético en la Salmonicultura, ¿puede ir más allá que un solo debate?

Sin duda se han hecho algunos esfuerzos por tener sueldos más dignos en la salmonicultura, de esto bien saben los sindicatos, sin embargo falta mucho trecho aún por recorrer para que este sector otorgue un sueldo ético.

Es importante que la economía siga creciendo y que se generen las condiciones para que el sueldo mínimo se eleve lo más posible. Por lo tanto, a pesar que el poder de las empresas del salmón es significativa y sea muy difícil lograr que están tomen conciencia de lo que significa un suelo ético o justo, este debate es un gran paso para definir una propuesta definitiva de un tema tan importante y dejado de lado por tanto tiempo en Chile.


*Bárbara González. Economista Fundación Terram

Fuente: www.elmostrador.cl