De acuerdo a lo publicado por el Diario Económico, el gobierno parece estar dispuesto a que nada interfiera con la intención de Pescanova de instalar en la costa portuguesa una unidad de producción de rodaballo, una inversión de 140 millones de euros.

 

Se alteró el sistema de incentivos MARE (Programa para el Desarrollo Sostenible del Sector Pesca) para cofinanciar el proyecto y se garantizó que la zona, junto a Praia de Mira, distrito de Coimbra, no presenta problemas ambientales.

 

La gestión ambiental ha sido la primera preocupación, debido a que la ubicación que pretendía inicialmente Pescanova en Galiza esta insertada en la Red Natura. Según la organización ambientalista Quercus, la ubicación en Mira tiene el mismo problema.

 

En tanto, el gobierno ha garantizado que el ambiente no será una dificultad, debido a que no abra un impacto significativo en el área en el cual el proyecto será instalado, de acuerdo a declaraciones brindadas por Basilio Horta, presidente de la Agencia Portuguesa para o Investimento. “Esta primera certeza, no obstante, no dispensa la realización de estudios de impacto ambiental” afirmo.

 

No obstante, el gobierno podría utilizar el principio de interés público, relegando a un segundo plano los instrumentos de protección ambiental y de ordenamiento.

 

La alteración de las reglas de acceso a incentivos será menos dramática. Se ha eliminado el límite de tres millones de euros para el apoyo máximo a conceder. De acuerdo a esta flexibilización de las reglas, Pescanova recibiría 30 millones de euros como parte de este programa.

 

Si se incluyen los incentivos fiscales, el gobierno proveerá a Pescanova 45 millones de euros de apoyo, lo que representa un tercio de la inversión global.