M. Chacón
(El Día). En la Reserva Marina han saltado las alarmas tras la aprobación por parte de la Consejería de Agricultura de las bases que rigen el concurso para conceder cuatro nuevos proyectos acuícolas en la costa oeste, con 4.000 toneladas. Se podrá cultivar corvina, que supera los dos metros en libertad y no se localiza en Canarias.

 

Es indiscutible que la falta de coordinación entre las administraciones estatal y canaria puede suponer uno de los motivos por los que fracase el proyecto que se ha desarrollado en la costa Suroeste de La Palma para recuperar la biodiversidad del fondo marino palmero, perdida debido a años de nulo control por parte de las autoridades. Años después de protegerse la zona incluida en la Reserva Marina, a la espera de los resultados esperados, no solo las doradas y las lubinas que ya se cultivan en las jaulas acuícolas situadas entre Tazacorte y Tijarafe han invadido este santuario acuático, sino que la principal amenaza podría producirse por una decisión que en algún informe elaborado al respecto ya se ha calificado de incomprensible.

Según recogen las bases del concurso para la concesión de cuatro proyectos para la explotación de cultivos marinos, mediante jaulas flotantes, con un máximo de 4.000 toneladas (la cifra a la que se ha limitado el incremento de la producción de la acuicultura en la zona), entre las cuatro especies que se podrán criar en estas estructuras está la corvina (Argyrosomus regius), un pez que según se recoge en el propio Libro de Peces de Canarias "se considera una especie muy rara y sólo se tiene constancia de cuatro capturas de ejemplares, todos de gran talla, en las islas orientales y centrales".

Este espécimen puede llegar a superar los dos metros de talla y superar los 100 kilos de peso en condiciones de libertad. Su localización normal se sitúa en el Atlántico del este, desde Noruega a Gibraltar y en el Congo, además del Mediterráneo y el Mar Negro. En cualquier caso, en Canarias no están presentes y no se tiene constancia de la reproducción de crías.

Ante esta situación, debido a lo incomprensible de la decisión adoptada por la consejería de incluir esta especie entre las que se permitirán para cultivos marinos en la costa oeste de La Palma, desde la propia Reserva Marina de la Isla se ha emitido un informe (sin previa solicitud) para advertir de las posibles consecuencias de la presencia de este pez en la costa palmera, un hecho más que probable si se escapan de las jaulas como ya ha sucedido con los cultivos de doradas y lubinas en fechas pasadas.

No en vano, desde el equipo gestor de la zona marina protegida han expresado en varias ocasiones su malestar por la masiva presencia de estos dos peces de cultivo dentro de los límites de la misma, lo que está mermando seriamente la capacidad regenerativa de las especies propias del ecosistema marino insular, toda una contradicción si se tiene en cuenta que son dos administraciones públicas las que promueven estos proyectos. Si se colocan jaulas con corvinas en la costa oeste, aseguran las fuentes consultadas por esta redacción, "las consecuencias sobre el impacto en otras poblaciones propias de la Isla pueden ser impredecibles".

Fuente: http://www.eldia.es