Por: Hernán Guercio
Bahía Blanca (La Nueva Provincia). El presidente de la Cooperativa de Ostricultores de Bahía San Blas, José Chaher, manifestó que el sector se encuentra "un tanto preocupado" por la situación de índole legal que afecta al sector, cuya solución --según señaló-- es que los permisos de explotación que extiende la Provincia de Buenos Aires tengan una vigencia de al menos cinco años.

 

"Nuestro problema reside en el hecho que la Provincia extiende permisos renovables de un año de duración, y la ostra es un producto que tarda ese tiempo, aproximadamente, para crecer. Entonces ¿qué esperanza tenemos de aumentar nuestros criaderos, invertir y atraer inversores, si dentro de 12 meses nos pueden decir que no podemos seguir trabajando?", se preguntó.

El ostricultor consideró que para trabajar tranquilo el sector debería diagramar un programa productivo a largo plazo.

"Sin embargo, no podemos hacerlo porque no tenemos ninguna certeza de que el año siguiente nos extiendan nuevamente el permiso", indicó Chaher, quien recordó que vienen trabajando de esa manera desde hace cinco temporadas.

"A veces trabajamos la mitad del año sin permiso, en forma provisoria, y nos llega la documentación cuando ya está por terminar la temporada", añadió.

En ese sentido, destacó que en repetidas ocasiones se solicitó a la Provincia que se extendieran permisos por mayor tiempo, y que esta siempre respondió que no existe ningún problema en dar permisos año a año.

"Sin embargo, eso no nos sirve, ya que en la práctica equivalen a un acuerdo de palabra", remarcó el ostricultor, quien reconoció que de otro modo, podrían invertir un mayor volumen de dinero para mejorar su producción.

Comentó que desde la cooperativa local se piensa seguir trabajando a baja escala y sin efectuar grandes inversiones hasta que se extienda un permiso "de hasta por lo menos cinco años".

El productor recordó que la ostra es una especie foránea al área protegida de San Blas y Los Pocitos, ya que fue introducida hace unos 25 años.

"Sin embargo, podría decirse que ya está plenamente adaptada a la zona, como ya pasó con la liebre europea o los gorriones. Este fenómeno no es muy común, ya que la ostra no se asienta en cualquier lugar", sostuvo.

"El área de Recursos Naturales de la Provincia plantea que, al tratarse de una especie introducida, es necesario erradicarla. Es más: algunos dicen que es peligrosa para otras especies, pero en la actualidad se encuentran más animales que antes", añadió.

Además, destacó que la explotación de la ostra permite emplear a un buen número de personas de Bahía San Blas que antes no tenían trabajo.

Chaher reconoció que el volumen de ostras producidas en la zona de San Blas y Los Pocitos permitiría desarrollar un mercado de exportación.

"Pero reitero el concepto: para ello, necesitamos contar con un permiso de entre cinco y seis años para poder invertir con tranquilidad y no estar sujetos a variables que cambien de un año a otro. Nadie va a recolectar el número de semillas necesario y hacer las camas de crianza si no tiene la certeza de que después podrá vender su producción", acotó.
Origen

La Cooperativa de Ostricultores de Bahía San Blas comenzó a funcionar hace cuatro años, aproximadamente, aunque el número de asociados --según Chaher-- ha ido en disminución debido a la incertidumbre para producir que existe.

"La entidad está formada, pero nos faltan acomodar algunos papeles porque el número de asociados que tenemos en la actualidad es insuficiente", sostuvo el presidente de la institución, quien destacó que en la villa unas 15 personas trabajan con ostras, a pesar de que existe un total de 60 permisionarios aprobados por la Provincia.

Por otro lado, remarcó que la ostra se comercializa durante todo el año.

"Nosotros vendemos muy poco. Siempre se habló de exportación, pero todavía no hemos tenido la posibilidad de hacerlo", dijo.

"Aún no tenemos las comodidades suficientes para poder ingresar en los mercados externos, aunque esto cambiaría con la instalación de una planta frigorífica en San Blas", agregó Chaher, quien recordó que en la población existe un emprendimiento privado que está considerando la posibilidad de comenzar a vender a Europa.

Por otro lado, el ostricultor remarcó que cada una de las camas que se utilizan para la crianza de ostras cuesta alrededor de 80 pesos.

"En el mercado interno --donde vendemos parte de nuestra producción--, cada kilo de ostras vivas nos deja 3,5 pesos de ganancia, pero sin contar los gastos de fletes o la inversión", dijo.

"En la actualidad, entre los cinco que estamos trabajando dentro de la entidad, vendemos entre 2 y 3 mil kilos mensuales", concluyó.

De qué se trata

* La especie de ostra que se encuentra en las zonas de cultivo es la cóncava (Crassostrea Gigas), que es de origen japonés y tiene una longitud que varía entre 5 y 15 centímetros.

* Es la ostra más distribuida en el mundo, ya que acapara el 80% de la producción mundial.

* En Bahía San Blas fue introducida sin control en el año 1982 y, hasta el momento, la población es la única registrada oficialmente en el litoral marítimo argentino.

* La ostra desova entre diciembre y febrero. Y desde abril en adelante, se recolectan las semillas.

* Estas pueden ser de distintos tamaños, ya que de acuerdo al lugar donde se asienten, puede tener diferentes medidas.

* Normalmente, los productores recolectan las semillas de la arena o de los juncos y las colocan en "camas", embolsadas a razón de 200 por paquete. Allí se crían y desarrollan.

* La ostra se cría en forma intermareal, en "camas" que llegan a estar a dos metros de profundidad, dependiendo del grado de desarrollo que se le quiera dar.

* Una vez que la ostra llega al tamaño requerido, se la retira de las camas y se la deposita en cámaras de frío, listas para ser transportadas.

* La producción se vende durante todo el año. Aquí se paga 3,5 pesos el kilo; en Europa, aproximadamente 4 euros (unos 17 pesos).

Fuente: http://www.lanuevaprovincia.com.ar