Chiloé (Ecoceanos News). El 2006 la industria del salmón batió record al convertirse en el sector productivo de la Décima Región que registró más denuncias por prácticas antisindicales. Este año las quejas presentadas por los trabajadores ante las Inspecciones del Trabajo de Los Lagos suman 8, pero solo tres han llegado a los tribunales de justicia.

 

Dentro de este registro de la Dirección Regional del Trabajo se encuentra la empresa de mitílidos Toralla S.A., ubicada en la comuna de Chonchi, la cual este año suma dos demandas por atentar contra la libertad sindical. La primera afectó a trabajadores de su planta de proceso y la más reciente a obreros de sus centros de cultivos. La tercera corresponde a Salmones Pacific Star en Quellón.
 
Así lo informó a Ecoceanos News, el Director Regional del Trabajo, Guillermo Oliveros, quien precisó que “los hechos que derivan en la demanda interpuesta ante el Juzgado de Letras de Castro y que son investigados, son injerencia y hostigamiento sindical. Esto, haciendo ejercicio del rol que tenemos de fiscalía de la libertad sindical”.   
 
En este sentido, explicó que "como Dirección del Trabajo somos garantes de la libertar sindical en Chile, es por eso que toda vez que detectemos alguna ilegalidad de este tipo tenemos la obligación de recurrir a los tribunales".
 
HOSTIGAMIENTO SINDICAL
Tras la negociación colectiva realizada en julio de 2006 que culminó con una huelga de 15 días, la compañía Toralla cambio de actitud con el sindicato de trabajadores, formado el 2004. Se terminaron los beneficios y empezó el hostigamiento hacia los dirigentes.
 
Así lo manifestó a Ecoceanos News el sindicalista Nicolás Nilo, quien precisó que “la empresa incumplió los acuerdos suscritos en el contrato colectivo a partir del mes de diciembre. Varias demandas que teníamos ganadas empezaron a incumplirse, como los implementos de seguridad para realizar las faenas”.     
 
Precisó que “nosotros trabajamos en el agua, por lo tanto necesitamos botas y trajes especiales. Pero no se cumplía con las normas de higiene y seguridad, sobre todo con los trabajadores nuevos. Muchos se enfermaron con resfríos, por este motivo”.   
 
El dirigente agregó que “hicimos varias denuncias ante la Inspección Provincial del Trabajo de Castro, y por cada una de ellas la compañía fue fiscalizada y sancionada. En enero se agravó la situación, Toralla sumaba entre 4 y 6 millones de pesos en multas por no cumplir con la ley laboral”.

Nicolás Nilo afirmó que “la empresa Toralla empezó con hostigamientos en contra de cinco dirigentes sindicales (…) verbales y nos quitaron algunos beneficios. Después el empleador aplicó descuentos en dinero por permisos sindicales, disminuyendo en un 30% las remuneraciones, y se suprimieron las salidas de los dirigentes. Ahí decidimos interponer la primera denuncia por prácticas antisindicales”.   
 
El organismo fiscalizador luego de las investigaciones constató hostigamiento e intervencionismo al sindicato, al no dejar ejercer la labor de sus dirigentes.
 
Nilo denunció que “la formación del sindicato en 2004 es porque estábamos en condiciones inhumanas. La empresa estaba en manos de otros españoles, teníamos varios problemas, pero nunca recibimos hostigamiento. El 2005 se hizo cargo la familia Leiros y empezaron las prácticas antisindicales, hasta el día de hoy”.
 
Al respecto, señaló que “la empresa Toralla se ha negado a pagar las remuneraciones que corresponden a los dirigentes y no tenemos ningún beneficio, como los cursos de capacitación que contempla el convenio colectivo”.    
 
El Juzgado de Letras de Castro citó el 3 de septiembre a los dirigentes afectados al primer careo con la empresa Toralla.     
 
Los trabajadores esperan agilidad en el proceso judicial y sanciones ejemplificadoras en contra de la compañía acuícola española.