Por: Guillermo López Pastor
(Cinco Días). El origen de esta empresa coruñesa se remonta más de 50 años, cuando un emprendedor castellano, Isidro de la Cal Llorente, emigra a Galicia y ve que en sus puertos hay un gran negocio. Lo que en un principio arrancó como una empresa de transporte de pescado que llevaba género a la tierra natal de su fundador, hoy es, con una facturación cercana a los 150 millones de euros, uno de los grandes grupos empresariales dedicados a la comercialización y distribución de productos del mar.

 

'Fuimos creciendo poco a poco. Tras adquirir la primera flota de transporte por carretera decidimos extender nuestra presencia a distintos puertos gallegos de donde adquiríamos el género para empaquetarlo y distribuirlo a otros puntos de la geografía española', recuerda José Antonio Bretón, vicepresidente ejecutivo de Isidro de la Cal.
El crecimiento de la empresa conllevó la salida al mercado exterior, hasta el punto de que hoy el 25% de la facturación proviene de fuera.

La evolución trajo consigo la necesidad de afianzar la materia prima y las primeras inversiones en acuicultura. Los primeros esfuerzos se dirigieron al área de acuicultura continental, con el cultivo de la trucha, hace más de 25 años. Pero el reto llegaría con la acuicultura marina. 'Fue en ese momento cuando decidimos crear un equipo de I+D, al que se incorporaron los profesionales que venían trabajando en acuicultura', explica Bretón.

El trabajo del departamento de I+D y el área de acuicultura han dado sus frutos con el cultivo del besugo. Los primeros besugos criados en cautividad salieron al mercado en el año 2002 con unos resultados excelentes. En años sucesivos se aumentó la producción de este pescado, hasta alcanzar hoy en día una crianza cercana a las 250 toneladas anuales. 'Dimos en el blanco con esa primera especie y hoy podemos presumir de ser la única empresa del mundo que cultiva besugo de manera industrial', asegura el vicepresidente ejecutivo de la firma gallega.

Hoy, el departamento de I+D de Isidro de la Cal goza de unos presupuestos anuales cercanos a 1,6 millones de euros. Actualmente la empresa está trabajando con dos nuevas especies, el abadejo (un producto similar al bacalao) y el mero. 'Siempre trabajamos bajo tres criterios básicos: que sean especies cuyas capturas estén disminuyendo, que tengan un consumo alto en España y que sean gallegas, ya que están adaptadas al entorno', comenta el responsable de la empresa.
Entre los planes que actualmente lleva a cabo el grupo empresarial Isidro de la Cal destaca un proyecto CDTI que finaliza este año y cuyo objetivo es optimizar aspectos fundamentales del cultivo del besugo.

Los trabajos en acuicultura que realiza el grupo, bajo el nombre empresarial Luso Hispania Acuicultura, SL, fueron reconocidos en el año 2003 con el Premio Galicia a la Innovación Empresarial, concedido por la Consejería de Innovación, Industria y Comercio de la Xunta de Galicia, y que reconocía el trabajo en I+D realizado por la empresa en los últimos cuatro años.

'Premios como ese son importantísimos para un equipo que trabaja en un proyecto durante más de diez años. Cuesta llevarlos adelante y apoyos como ese motivan especialmente', afirma José Antonio Bretón

Valor añadido

Actualmente Isidro de la Cal es un grupo empresarial compuesto por 25 empresas en las que trabajan más de 500 empleados. El grupo posee, además de la flota de transporte por carretera, barcos propios que descargan en los puertos exclusivamente para la compañía. El grupo también comercializa, bajo el nombre de Pastemar, una línea de cocido de moluscos que está en las tiendas desde hace más de ocho años.

El futuro de Isidro de la Cal pasa por aportar valor añadido a sus productos. 'Debemos comenzar a darle al cliente un pescado más fácil de consumir. Sabemos que la falta de tiempo es uno de los problemas del consumidor actual, y el pescado es un alimento que hay que cocinar', comenta Bretón, que explica que ahora muchos de sus productos se presentan en rodajas, lomos o listos para meter directamente al horno.

'En España contamos con la ventaja de ser el país que más pescado consume por habitante de Europa, y uno de los que más lo hacen de todo el planeta. Sólo hay que ofrecer un buen producto', afirma el vicepresidente ejecutivo de Isidro de la Cal.

Datos básicos
10 años
En la acuicultura se tarda aproximadamente 10 años en conseguir una especie estable cuya producción pueda salir al mercado. Una vez que se comienza a comercializar, se puede ir mejorando la producción con un trabajo que puede durar generaciones.

Sostenibilidad

El grupo Isidro de la Cal colabora en la recuperación de las especies autóctonas gallegas, produciendo alevines de salmón atlántico gallego autóctono, dentro de su colaboración con el Programa de Repoblación de Salmón de la Xunta de Galicia. De igual manera, y también en colaboración con la Administración gallega, en otra de las piscifactorías del grupo se produce trucha fario autóctona para repoblación.

Granjas

El grupo empresarial gallego posee dos granjas para el cultivo de pescado. Una, en Valdubiño, cerca de Ferrol, donde se encuentran los alevines de besugo, rodaballo y abadejo y se realiza el engorde del rodaballo, y la segunda, ubicada en Lorbe, en las proximidades de Coruña, donde se lleva a cabo el engorde del besugo.
Materia prima bajo control

La evolución de Isidro de la Cal les llevó a crear un departamento de acuicultura hace más de 25 años. El objetivo fue garantizar el suministro de materia prima, sin depender de las oscilaciones inherentes a la pesca por extracción en el mar. 'Nosotros no somos una empresa productora. Somos una empresa comercializadora; lo nuestro es vender pescado. Con la acuicultura lo que hemos hecho es ir hacia el inicio para conseguir nuestra materia prima', explica José Antonio Bretón de la Cal, vicepresidente ejecutivo de Isidro de la Cal.

Además del control de la producción, la acuicultura reporta otras importantes ventajas a la empresa gallega, como la estabilidad en los precios. 'Se evitan oscilaciones en los precios que a una empresa comercializadora como la nuestra podría causar graves problemas', asegura Bretón, quien reconoce que, de ese modo, se pueden firmar con los clientes contratos a mayor largo plazo.

Sin embargo las ventajas también las puede ver el cliente, que encuentra en este tipo de productos una frescura que muchas veces no existe en el pescado obtenido a través de la pesca tradicional. 'En acuicultura sabes cómo va a ser el pescado porque el proceso está controlado en todo momento. También existe una trazabilidad absoluta. De cada una de las especies sabemos hasta quiénes han sido sus padres. Garantizamos una salubridad total', comenta el vicepresidente ejecutivo de la compañía.

Para el responsable de la empresa coruñesa, la calidad está por encima de todo. 'En España hay muchas otras empresas de acuicultura que producen grandes cantidades de pescado. Sin embargo, nosotros apostamos más por la diversificación, haciendo pocas cantidades pero de calidad. Siempre intentaremos producir una cantidad razonable que el mercado pueda absorber bien para que se pague de una manera adecuada. De este modo se puede hacer además un cultivo de calidad'.

Fuente: http://www.cincodias.com