Santiago (El Correo Gallego). A comienzos del año 2005, las acciones de Pescanova cotizaban por debajo de los 16 euros. Este nivel situaba la capitalización de la compañía, el valor total que le asigna el parqué, en unos 207,35 millones.

 

Una cifra bonita, que traduciríamos en otra aún más redonda si la pasamos a nuestra antigua moneda: 34.500 millones de pesetas. Apenas 24 meses después, estas cantidades se quedan muy pequeñas: los títulos del grupo que preside Manuel Fernández de Sousa Faro han alcanzado los 31,50 euros, récord absoluto e histórico que eleva la suma de sus acciones a casi 410 millones.

 

En este bienio, la compañía líder el campo de los productos del mar y la acuicultura ha duplicado su valor, lo cual sin duda agrada a sus accionistas. Recordemos que Fernández de Sousa domina en el capital, con el 24,15% de total; le sigue Caixa Galicia, un socio fiel que controla el 16,9% de los títulos; además de grupos de inversores que poseen paquetes del algo más del 5%, entre las que destacan el consejero delegado, Alfonso Paz Andrade, Caixanova, Bestinver Gestión y José Antonio Pérez-Nievas Heredero, entre otros.

 

Desde finales del año pasado, la evolución de Pescanova ha retomado el impulso al alza. Así, desde el cierre de 2006 la compañía ya acumula una revalorización del 16,4%. Esta buena marcha se ha producido a pesar de la polémica abierta entre la compañía y la Xunta, primero, por el freno al proyecto de Touriñán; segundo, por el anuncio de que la firma llevará a cabo la piscifactoría de rodaballo más grande del mundo en Mira, Portugal; y tercero, por descartar a priori inversiones alternativas en Lugo a corto plazo: Touriñan sigue siendo el objeto de deseo.

 

Pese a toda esta marejada, el mercado no se ha dejado marear. La singladura de Pescanova por los mares de la Bolsa de Madrid demuestra que hay confianza en el capitán y su timonel.

Fuente: http://www.elcorreogallego.es