Puyo (El Comercio). Detrás de una burbuja de agua, las cabezas de los paiches apenas aparecen sobre la superficie de la piscina de adaptación.

 

El paiche es uno de los peces de agua dulce más grandes del planeta y está en peligro de extinción en los ríos de la Amazonia ecuatoriana. Al borde de este estanque, algunos miembros de la Asociación de Piscicultores Tarqui observan cómo los 12 paiches permanecen en fila, a la espera de su alimento: trozos de tilapia.

Estos animales gigantes se crían en un complejo de piscicultura de 37 hectáreas, ubicado en la parroquia Pomona (Pastaza), a 16 kilómetros de la capital de Pastaza, en la vía Puyo-Macas. William López, un dinámico dirigente de contextura delgada y tez trigueña, preside la Asociación y coordina el proceso de chequeo.

“La tarea de examinar al paiche no será fácil”, indica. Hace ocho meses que no realizan esta actividad. Nadie sabe qué tamaño y qué peso tendrá cada paiche. El agua oscura de las piscinas no permite observar a este pez de cuerpo entero. A Henry Morales, coordinador de este proyecto de crianza,  también le preocupa el daño físico que puedan sufrir los ejemplares al momento de atraparlos para examinarlos. Pese a la incertidumbre, los piscicultores extienden una red a lo largo de la piscina de 30 m por 25 m y un metro de profundidad. Algunos de ellos la sostienen con una sola mano.

Con la otra se cubren sus genitales. Vilen Morales, uno de los miembros del proyecto, recuerda que en una ocasión, cuando  hacían una tarea similar, un paiche le golpeó fuertemente los testículos. Con algo de temor, los piscicultores avanzan con la red extendida y logran arrinconar a algunos peces en una esquina del estanque.

Otros escualos de esta especie, pese a su gran tamaño, saltan la malla. Solo en ese momento los pescadores se dan cuenta de las dimensiones de los paiches.

Pero, la actividad para examinarlos tenía que continuar. Un paiche cae en la red. Después de quitársela,  los piscicultores Henry Morales, William López y Oswaldo Rodríguez, parados en medio de la piscina, sostienen al primero de los ejemplares.

Después de dar una dura pelea y de golpear con su cola y cuerpo a los pescadores, el paiche permanece en los brazos de los pescadores por breves minutos, con cierta tranquilidad. Mientras, Oswaldo Rodríguez, otro de los miembros de la Asociación Tarqui, toma las medidas del pez con un metro. Este ejemplar mide 1,80 metros y pesa alrededor de 200 libras.

Pero este ejemplar sangra por una pequeña herida alrededor de su boca provocada por la red. Esto obliga a los piscicultores a extremar los cuidados con el resto de ejemplares de menor tamaño y peso. Concluida esta parte del estudio, los miembros de la Asociación  exhiben su torso rojizo y adolorido como señal de haber recibido un golpe del paiche.

Con la presencia de algunos visitantes, López relata el inicio de este proyecto. Recuerda que en una visita a Lorocachi, localidad ubicada en la selva fronteriza con Perú, un amigo le comentó sobre un pez de gran tamaño y carnívoro llamado paiche. López no dudó en vislumbrar que este podría ser un proyecto innovador. El gremio preparó el proyecto.

Con los resultados positivos obtenidos en el cultivo de la tilapia (11 piscinas y 40 000 alevines de tilapia),  el Instituto para el Ecodesarrollo de la Región Amazónica (Ecorae) financió un nuevo proyecto. El técnico Luis Jiménez menciona que se entregaron  USD 18 000 para dos fases. Se compraron 200 alevines de paiche de cinco centímetros de largo.

López ralata que los alevines de paiche llegaron desde Lorocachi completamente maltratados. Muchos murieron porque se los trasladó en un balde plástico. Comenta que esta experiencia fue una de las más difíciles porque no hay estudios ni antecedentes de la crianza de estos peces en Ecuador.

Al final de la jornada, el cuidador Elías León alimenta con trozos de tilapia a los paiches.

Su carne es muy fina

Los depredadores del paiche, especialmente cuando es joven, son las aves (cushuri, garzas), algunos peces (piraña, shuyo), en algunos casos el jaguar  y los parásitos, especialmente el canero, un pez que se aloja en sus branquias y chupa la sangre.

El paiche en Perú. En la Amazonia peruana (Ucayali, Loreto, Madre de Dios), la población del paiche es protegida por el Ministerio de Pesquería a través de la Resolución Ministerial N° 470-97-PE.

El paiche es aprovechado por los nativos de la selva como uno de los productos indispensables para la alimentación. La carne: generalmente es salada y secada, y vendida en rollos. Este producto es muy apreciado porque se conserva bastante tiempo. La carne es considerada la más fina entre los peces amazónicos.

Fuente: http://www.elcomercio.com