California. Un avance en la genomica, el ID de los genes del crecimiento en las ostras es relevante para la acuicultura.

 

¿Cómo los genes influyen en rasgos, pesos, altura o tipo del cuerpo? Y ¿Por qué es importante conocer la respuesta?

 

Entre otras razones, debido a que después de la “Revolución verde” que multiplico las cosechas, se ha dado inicio a la “Revolución Azul” de acuerdo a los biólogos marinos de la Universidad del Sur de California.

 

“Estamos trabajando en como proveer el suficiente alimento para una población en crecimiento” dijo Donal Manahan, coautor del estudio sobre el crecimiento de la ostras que fue publicada esta semana en la última edición online de Proceedings of the National Academy of Sciences.

 

El y el autor Dennos Hedgecock vincularon la tasa de crecimiento en ostras a aproximadamente 350 genes, que representa el 1.5% de los mas de 20,000 genes que componen el genoma de la ostra. Esta es la primera vez que se estima el número de genes que determinan la tasa de crecimiento de un animal.

 

Específicamente, los autores descubrieron los genes responsables del “vigor hibrido”. El vigor hibrido es de sumo interés debido a que favorece la biodiversidad.

 

Muchas plantas tienen vigor hibrido, y las compañías de semillas explotaron esta propiedad para incrementar las cosechas de maíz en siete veces desde 1920 hasta la actualidad.

 

Muchos animales no expresan el vigor hibrido en gran medida, indicaron los autores. Esto hace que las ostras sean un fuerte candidato para la acuicultura. “Sus híbridos crecen más rápido que los padres” reporto Manahan.

 

El objetivo es la domesticación eficiente y sostenible de las ostras y otras especies potenciales. La ostra es la principal especie de la acuicultura en todo el mundo.

 

Otro problema es la aparente falta de vigor hibrido en muchos peces. Aun en ostras, los investigadores encontraron que las reglas del vigor hibrido son más complicadas que las pronosticadas por las ideas clásicas en genética y fisiología.

 

Por ejemplo, algunos genes se expresaron en menor medida en los descendientes que en los padres, un modelo que los autores llaman “baja dominancia”. Muy pocos genes se expresaron como el promedio de la expresión de sus padres.

 

Hedgecock llamo el modelo de baja dominancia como uno de los más sorprendentes hallazgos del estudio.