Madrid (EFECOM). Pulpo, lenguado, anguila o besugo son las últimas incorporaciones de especies susceptibles de ser criadas en cautividad y apoyar la creciente industria acuícola, que en el año 2030 obtendrá una producción mundial de cien millones de toneladas y superará con mucho a la pesca extractiva.

 

Aunque la acuicultura tiene un historia de 4.000 lustros, ha sido desde hace 50 años cuando se ha convertido en una actividad socio-económica importantísima capaz de echarle un pulso a la pesca tradicional.

Los grandes gigantes mundiales, China y la India, son también los grandes productores con 43,3 millones de toneladas y 2,9 millones de toneladas, respectivamente, según datos de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y esperan aumentar su capacidad hasta conseguir una producción de 100 millones de toneladas mundiales en 2030 (62,9 millones de toneladas en 2005).

Es por ello que los investigadores no cejan en su afán de adaptar nuevas especies para conseguir su cría y reproducción en cautividad, dado el aumento del consumo de pescado y la necesidad de preservar y regenerar mares y océanos.

El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) asegura que el engorde del pulpo es posible en el Mediterráneo, y concretamente en la bahía de los Alfacs (Tarragona), ya que la temperatura óptima para su crecimiento se encuentra entre los 15 y los 24 grados centígrados.

Los responsables de este departamento, dependiente de la Conselleria de Agricultura de Cataluña, consideran que estos datos, que harán públicos en Vigo durante el Congreso Nacional de Acuicultura los días 10 y 11 de septiembre, abren la puerta a una nueva fuente de ingresos para el sector acuícola.

Antes, se ha consolidado la producción de anguila, aunque la producción se mantiene a niveles similares en los últimos 5 años, alrededor de las 400 toneladas anuales, y la de besugo, cuya producción está en manos de una única empresa gallega, y la corvina, cuyo reto pendiente es la comercialización.

En el caso del lenguado, especie en la que se han depositado muchas esperanzas por su potencialidad, se espera que este año alcance su despegue definitivo.

En el del abadejo, su producción es ya una realidad y una empresa, también gallega, lo reproduce con regularidad.
Asimismo, la empresa Gamba Natural de España prevé invertir en Medina del Campo (Valladolid) 6.305.996 euros en la construcción de una piscifactoría para la producción, elaboración y envasado de este crustáceo, que sería la primera de este tipo en la Península, ya que existen viveros de gambas en Canarias.

Sin embargo, los reyes acuícolas siguen siendo en España doradas y lubinas, que en 2007 ascenderá un 12,2 por ciento en relación al año anterior, hasta alcanzar las 32.700 toneladas según el informe "La acuicultura Marina de Peces en España 2007" elaborado por la Asociación Empresarial de Cultivos Marinos (Apromar).

De este volumen, 22.010 toneladas corresponden a doradas (22.220 toneladas en 2006), y de ellas, según estas estimaciones, 4.065 toneladas se producirán en Andalucía; 150 toneladas en Baleares; 6.100 toneladas en Canarias; 1.735 en Cataluña; 2.820 toneladas en Murcia y 7.140 toneladas a la Comunidad Valenciana.

La lubina experimentará un incremento del 19,7 por ciento en relación al año anterior y alcanzará las 10.690 toneladas, de las que Andalucía producirá 3.410 toneladas; Canarias, unas 3.500 toneladas (arrebatando el liderazgo a Andalucía); Cataluña, 370 toneladas; Murcia, 1.670 toneladas; y C.Valenciana, 1.740 toneladas.

En cuanto a la producción de rodaballo, Apromar estima que será de 5.975 toneladas en 2007, un 2,8 por ciento más que en 2006, y de estas, 50 toneladas procederán de Asturias; 140 de Cantabria; 5.515 toneladas de Galicia, y 270 toneladas del País Vasco.

No obstante, la acuicultura también presenta desventajas, según los ecologistas y entre ellas consideran que "no tiene mucho sentido" dedicar mucho volumen de pescado para alimentar a los criados en piscifactorías y así la responsable de campaña de Oceana, María José Cormax, asegura que hacen falta seis kilos de pescado para criar un salmón chileno de un kilo.

A su juicio, es posible compatibilizar la sostenibilidad con la acuicultura, siempre que se controlen los vertidos al mar, los medicamentos, las especies exóticas, etc, y demanda una legislación más clarificadora que permita la creación de una "acuicultura biológica".