(EFE). El camarón de la salmuera ibérico, un pequeño crustáceo que vive en las salinas peninsulares, podría desaparecer por la introducción de la Artemia franciscana, especie invasora americana muy utilizada como alimento en acuicultura.

 

La Artemia franciscana, según explicó a EFE Francisco Amat, investigador del Instituto de Acuicultura de Torre de la Sal (Castellón), es una especie procedente de Estados Unidos, que ha colonizado recientemente las salinas de diversas zonas de España y Portugal.

Así, el "intruso" se encuentra, entre otras, en las salinas mediterráneas del delta del Ebro, Gerri de la Sal (Lérida), Prado del Rey (Cádiz), la laguna salada de Fuente de Piedra (Málaga), en las marismas de San Fernando y Cádiz.

En estas zonas, afirmó Amat, la pérdida de hábitats idóneos e introducción de la especie invasora ha eliminado en poco tiempo las seis formas autóctonas ibéricas, entre las que destaca la Artemia salina, y en unas décadas podría incluso peligrar su conservación.

Las causas de que el camarón americano sea tan agresivo son, según el investigador, por un lado su precocidad en alcanzar la madurez reproductiva y, por otro, unos períodos de puesta más cortos que consiguen una colonización efectiva.

Esta especie foránea habría pasado casi desapercibida de no ser porque los quistes deshidratados se utilizan en acuicultura para alimentar a las larvas de especies marinas y también se venden para peces de acuario.

Por ello los huevos, que proceden del Gran Lago Salado de Utah y de la bahía de San Francisco (Estados Unidos), han sido comercializados en todo el mundo y esparcidos accidentalmente a partir de aguas residuales de piscifactorías que se vierten a las salinas cercanas o introducidos de forma intencionada por los "salineros" para filtrar la sal y mejorar así su calidad.

Además, los quistes de Artemia, que son bolas esféricas de un tamaño de 200 a 300 micras, pueden propagarse por el viento o por aves acuáticas que los dispersan pegados a las plumas o piel de las aves, lo que contribuye a intensificar el problema.

La extinción de la fauna ibérica de Artemia es importante porque contribuiría a la pérdida de diversidad biológica, "que ya es un problema acusado en todo el planeta", dijo el experto.

Para mantener la población del crustáceo autóctono, Amat propone, entre otras medidas, la esterilización de los adultos y su re-inoculación en el medio y la regulación de su uso en acuicultura marina especialmente cerca de humedales protegidos.

Sin embargo, reconoció que en zonas donde la especie ha sido introducida la lucha resulta difícil, por lo que reclamó mayor atención por parte de las administraciones para mitigar el problema.

"Parece que sólo las especies grandes como el oso pardo o el lince reciben atención por parte de las administraciones, mientras que especies más pequeñas no cuentan", puntualizó.

En la actualidad, el equipo que dirige el investigador está analizando si los parásitos que afectan a los géneros ibéricos, pueden también parasitar a la Artemia invasora, "si no es así la Artemia americana tendría una ventaja añadida".

Fuente: EFE