Por: Sara Ares
(La Voz de Galicia).- Un año excepcional en lo que a calidad del marisco se refiere. Ésa es la conclusión a la que han llegado algunos científicos que se dedican a hacer un seguimiento de las condiciones de engorde y reproducción de las variedades de bivalvo que se cultivan en las rías gallegas.

 

El tamaño de los ejemplares es, a juzgar por los expertos, de los mejores que se recuerdan en los últimos tiempos y creen que esta circunstancia puede ser debida a que este verano se registraron unas condiciones ambientales idóneas, en lo que concierne a factores como el viento, las temperaturas, el flujo de corrientes marinas y la concentración de fitoplancton, entre otros.

Uno de los puntos de la costa gallega donde han podido constatar ese fenómeno es precisamente en aguas de la ría de Muros y Noia, donde se acaba de cerrar la campaña marisquera, a los dos días de haberse abierto, debido a que las cotizaciones experimentaron una drástica depreciación al observar las fábricas conserveras que el berberecho estaba ovado; es decir, que su ciclo reproductivo no había llegado todavía a su fin.

Desde la Cofradía de Pescadores San Bartolomé de Noia remitieron unas muestras de bivalvos al Instituto de Acuicultura de la Universidade de Santiago, con el que tienen firmado un convenio de colaboración, y a los científicos que se encargaron de analizarlas no les llamó tanto la atención el hecho de que las gónadas de los ejemplares estuvieran a estas alturas del año cargadas de gametos como el impresionante tamaño que presentaban.

Conclusiones

El doctor en Biología Pablo Álvarez Fariña, cuya tesis de graduación giró en torno a la reproducción de los moluscos, confirma que el marisco examinado es de una calidad inusual. «Lo que observamos es que es un año atípico, y podemos deducir que este verano el berberecho y la almeja han comido mucho y creemos que es debido a que se han dado unas condiciones inmejorables», opina el investigador.

Los científicos atribuyen la calidad de la cosecha marisquera a factores como la abundancia de vientos del norte, que inciden directamente en los cambios de temperatura del agua del mar, favorecen la renovación de las corrientes y contribuyen a que haya una mayor circulación de fitoplancton.

Y lo cierto es que en rías como la de Arousa, algunas cofradías pudieron comprobar cómo, después del verano, su producción de berberecho y almeja mejoraba notablemente, en parámetros de calidad y cantidad, con respecto a campañas anteriores.

Al parecer, los biólogos también están observando un comportamiento similar en el mejillón que se está extrayendo de varias rías de Galicia.

Sin embargo, el retraso en el desove del berberecho y de la almeja babosa y japónica constatado en Noia no resulta nada anómalo para los expertos. Pablo Álvarez Fariña dice que los moluscos, si se dan unas condiciones ambientales favorables a la reproducción, las aprovechan y liberan gametos varias veces al año. Y eso es lo que ha hecho el berberecho de Noia. La almeja fina, en cambio, tiene ciclos más cortos.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es