PONTEVEDRA (Europa Press).- El nuevo Plan Galego de Acuicultura amplía en 700.000 metros cuadrados las zonas autorizadas en Galicia para ubicar plantas acuícolas, hasta una superficie total de 3,2 millones de metros cuadrados, pero restringe la posibilidad de implantar parques de cultivo sobre terrenos protegidos, de forma que sólo el 1,8% del espacio permitido para este tipo de explotaciones está dentro de la Red Natura.

 

El plan que está en fase de tramitación prevé la instalación de 26 parques de cultivo en una superficie de 3,2 millones de metros cuadrados, frente a los 2,5 millones de metros cuadrados que recogía el anterior Plan Sectorial de Ordenación Territorial de Parques de Tecnoloxía Alimentaria, elaborado por el anterior Gobierno del PP. Según el director xeral de Recursos Mariños, Antonio García, el documento de la anterior Administración "no atendía al principio fundamental de la acuicultura moderna, que es el respeto al medio ambiente".

Este fue el argumento esgrimido por el Gobierno gallego para rechazar la ubicación en Cabo Touriñán de una planta acuícola de Pescanova sobre terrenos protegidos por la Red Natura. En este sentido, el nuevo Plan de Acuicultura disminuye en 600.000 metros cuadrados el espacio afectado por esta figura de conservación ambiental, mientras que el anterior documento, destaca la Consellería de Pesca, regulaba la instalación de 21 parques acuícolas que afectaban en un 27% a espacios de la Red Natura.

Al respecto, Antonio García expuso que se trataba de "un proyecto bonito, de alta capacidad, pero que no se podía permitir" por afectar a un espacio protegido. Eso fue precisamente "lo que más costó", según García Elorriaga, a la hora de acometer las modificaciones del anterior plan: "que las nuevas instalaciones no afectasen a la Red Natura y que las ampliaciones no incrementasen su superficie hacia zonas protegidas".

La mitad de los 26 parques ahora proyectados son instalaciones nuevas y el otro 50% son ampliaciones de parques existentes. Por provincias, la costa de A Coruña acoge 13 de esos proyectos, siete corresponden a la de Lugo y los seis restantes se sitúan en Pontevedra. Las primeras instalaciones podrían iniciar su funcionamiento en un plazo de cuatro años y empezar a producir al año siguiente, según la Asociación de Productores de Rodaballo de Galicia (Aroga).

El Consello de la Xunta aprobará en próximas fechas el nuevo documento, que está pendiente de la declaración de sostenibilidad ambiental, de la introducción de posibles modificaciones derivadas de las alegaciones presentadas, y de su visto bueno por parte de las instancias urbanísticas.

CELERIDAD.

No obstante, Aroga pide a la Administración gallega "celeridad" en la aprobación, ya que "el tiempo es oro" y advierte de que "hubo un parón muy serio de dos años que se está acusando", explica el gerente de esta entidad, Fernando Otero, en declaraciones a Europa Press. "Desde hace cuatro años las expectativas de crecimiento han ido muy rápido y hace falta espacio para crecer", agregó.

En la modificación del plan participaron las consellerías de Pesca, Política Territorial y Medio Ambiente, junto con el sector. El director xeral de Recursos Mariños agradeció el "ejercicio de responsabilidad" realizado por los acuicultores, de los que destacó el "gran sacrificio que suponen las pérdidas económicas asumidas". No obstante, aseguró que "merece la pena" en aras de "un plan moderno y respetuoso con el medio".

El gerente de Aroga confirmó que la exclusión total de los espacios adscritos a la Red Natura, como Costa Galloufa (Porto do Son), San Román (O Vicedo), Punta Corvos (Ribeira) y Punta do Corno (Camariñas), junto con Cabo Touriñán, "va a complicar mucho la ejecución de los proyectos", si bien admitió que "todos son factibles en todas las demás ubicaciones".

No obstante, Aroga "garantiza la instalación y la sostenibilidad" de los parques de cultivo de especies marinas. "Haremos magníficos proyectos", aseguró Otero al subrayar que el sector acuícola gallego "está en el mapa de la I+D".

Además de "congeniar el desarrollo de la acuicultura con la preservación de los espacios naturales", otro de los objetivos del actual plan, según Pesca, es "dotarlo de seguridad jurídica" para las inversiones de los empresarios, al haberse detectado "irregularidades y lagunas" en el anterior. Por ello, las consellerías implicadas harán un "análisis individualizado" de cada zona y proyecto "para ver el grado de afección".  

PARA 10 AÑOS.

El nuevo Plan Galego de Acuicultura tendrá una vigencia de 10 años y su objetivo es alcanzar una producción de 25.000 toneladas anuales de especies como el rodaballo y facturar 200 millones de euros. También prevé la creación de unos 2.000 puestos de trabajo "directos y nuevos", señaló García. Una "mínima parte", dijo, a la que se sumarían los empleos "indirectos", relacionados con las futuras obras, el mantenimiento de las instalaciones, el transporte y la comercialización del producto.

El director xeral de Recursos Mariños incidió en la "importancia" de este sector para Galicia, en comparación con países como Noruega, Canadá, Reino Unido y Escocia, ligados a la cría del salmón, o Italia y Grecia, vinculados al cultivo de lubina y dorada.

En el caso de Galicia, García recordó el liderazgo de esta comunidad en la producción de mejillón, con 300.000 toneladas, que suponen unos ingresos anuales de 140 millones de euros; almeja y rodaballo, éste último con una producción de 10.000 toneladas al año, según Aroga. Por ello, desde Pesca apuestan por "no quedar atrás" y aprovechar el potencial de Galicia, que "tiene en sus rías las mejores condiciones de Europa".

Por su parte, Fernando Otero asegura que la cría de rodaballo atraviesa un momento "muy prometedor, que no tiene parangón", al tratarse de una especie "de alto valor comercial, de calidad, con mucha aceptación en el mercado nacional e internacional". De hecho, es un segmento donde "se podrían estar vendiendo 1.000 toneladas más al año, porque falta oferta".

En este sentido, el nuevo Plan apuesta por desarrollar la cría de otras especies como abadejo, besugo, merluza, lenguado -que ya tiene cerrado su ciclo productivo, según Otero- y pulpo, del que sólo existen plantas de engorde, de donde salen cada año unas 10 toneladas.   

Además, Antonio García asegura que "hay cabida de sobra" para dar salida a los productos de acuicultura, al mismo tiempo que se mantiene la producción pesquera y marisquera convencional. "La acuicultura tiene garantizada su trazabilidad, se diferencia de la pesca y se complementa con ella", concluyó.

Fuente: http://www.europapress.es