(EFE).- Investigadores de la Universidad Jaume I (UJI) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han patentado un método innovador para depurar los contaminantes orgánicos, como por ejemplo los restos de plaguicidas, presentes en los moluscos bivalvos.

 

Los autores de este método son Samuel Peña Llopis, del Simmons Comprehensive Cancer Center, UT Southwestern Medical Center de Dallas;, Roque Serrano Gallego, del Instituto Universitario de Plaguicidas y Aguas de la UJI, y Juan B Peña Forner, del Departamento de Biología, Cultivo y Patología de Especies Marinas del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal del CSIC.

Roque Serrano ha explicado que este método 'permite duplicar e incluso cuadruplicar, según el tipo de contaminante, la velocidad de eliminación de los plaguicidas de los tejidos de los moluscos, así como aumentar la tolerancia al estrés oxidativo'.

Este método consiste en la utilización de la 'N-acetilcisteína', una sustancia capaz de estimular la síntesis intracelular de glutatión e inducir las actividades de 'glutatión S-transferasa' y 'glutatión reductasa' en mejillones.

El 'glutatión' es indispensable en la mayoría de organismos vivos, ya que interviene en varios fenómenos celulares de gran importancia como la destoxificación de xenobióticos y la eliminación de radicales libres.

El logro de los investigadores de la UJI y el CSIC consiste en demostrar que la administración de la N-acetilcisteína potencia esa acción del glutatión en los moluscos y que, por tanto, tiene importantes aplicaciones como técnica para la eliminación de contaminantes en los mejillones.

Los moluscos bivalvos, como mejillones, ostras, almejas, berberechos y chirlas, obtienen su alimento filtrando el agua del mar para retener las partículas orgánicas que contiene, pero tienden a acumular entre estos nutrientes otros compuestos en suspensión como los contaminantes orgánicos, que luego pasan al organismo humano al comerlos.

El cultivo de moluscos bivalvos en zonas de poca profundidad del mar y cercanas a zonas urbanas, industriales y agrícolas puede provocar la acumulación puntual en su organismo de contaminantes orgánicos como plaguicidas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, bifenilos policlorados, dioxinas, furanos y disruptores endocrinos.

El consumo elevado de estos animales contaminados en periodos de máxima descarga de contaminantes representa un 'serio problema' de salud pública, ya que, según algunos estudios, la exposición crónica a los plaguicidas y los demás contaminantes citados 'está asociada a un mayor riesgo de desarrollar cáncer y ciertas enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson', según explican desde la UJI.

Además, los disruptores endocrinos 'pueden interaccionar con el sistema metabólico de los animales y los humanos, deteriorando un número variable de funciones del desarrollo', por lo que se hace 'necesaria' la destoxificación de los moluscos antes de consumirlos.

Hasta ahora esa descontaminación consistía en el tratamiento con agua filtrada y esterilizada o mediante presión hidrostática a altas temperaturas durante 48 horas, pero se necesitan varios días para eliminar por completo los restos de plaguicidas presentes en los tejidos de los bivalvos.