Madryn (El Diario de Madryn). En plena época estival, los investigadores del Centro Nacional Patagónico de nuestra ciudad, dependiente del CONICET, continúan con su trabajo develando incógnitas y haciendo historia con sus investigaciones.

 

Un de las unidades que continúan con sus estudios es la de Investigación de Biología y Manejo de Recursos Acuáticos. Esta línea de investigación abarca el estudio biológico y ecológico de distintas especies de algas marinas bentónicas, a fin de lograr un mayor conocimiento de la flora regional y está a cargo de María Luz Piriz. Se contempla el estudio de algas de interés comercial, comunidades de macroalgas, control de invasoras y aprovechamiento de algas arribadas a las playas.

La utilidad de las algas
En la actualidad se utilizan fundamentalmente cuatro especies, Gracilaria gracilis para la producción de agar, Gigartina skottsbergii para la fabricación de carragenano, y en menor medida Macrocystis pyrifera como complemento de alimentos balanceados y productos cosméticos, y Porphyra columbina para consumo directo en alimentación humana.


Desde su creación, el Centro Nacional Patagónico puso de manifiesto su interés en el estudio de las macroalgas de importancia económica, al encarar, entre sus primeros proyectos, el análisis y estudio poblacional de los bosques de Macrocystis de Chubut. Posteriormente se agregaron líneas de trabajo referidas a las otras especies ya mencionadas, así como a algunas de interés económico potencial (Gymnogongrus sp., Nothogenia fastigiata).


Cabe destacar que se puede determinar que, aproximadamente, se identificaron para la región patagónica unas 180 especies de macroalgas, las que se reparten en 26 especies de algas verdes, 60 pardas y unas 94 especies de algas rojas.


Actualmente se plantea la necesidad de ampliar las líneas de trabajo del laboratorio tendientes a comprobar el grado de impacto que los cambios ambientales han producido en las comunidades de algas. En estrecha vinculación con esta problemática, se ha encarado el estudio sobre las posibilidades de aprovechamiento de las algas de arribazón.

El alga exótica: Undaria
Detectada en diciembre de 1992 en el Muelle Almirante Storni, la Undaria es hoy por hoy la que más ‘atormenta’ a los vecinos de Puerto Madryn, ya que constantemente la marejada la deposita en la arena y su descomposición provoca olores poco agradables.


Esta especie se adhiere al fondo marino mediante una estructura ramificada denominada grampón, que recuerda, por su aspecto, a las raíces de las plantas terrestres, pero que en estas algas cumple sólo funciones de fijación. Del grampón parte un eje aplanado, el estipe, que se proyecta como una gruesa nervadura en la zona central de la lámina, que es bastante amplia. Las plantas adultas normalmente superan el metro de altura y ocasionalmente se han registrado ejemplares de 1,60 metros.


No es éste el primer antecedente que presenta Undaria como invasora. En 1971 se observó su presencia en las costas del Mediterráneo francés. Posteriormente, se tienen registros de esta especie en la Laguna de Venecia, Galicia, Asturias, en las costas del sur de Inglaterra y más recientemente en Holanda y Bélgica, demostrando así su alta capacidad invasora. También invadió Nueva Zelanda, Tasmania, Australia, California y Méjico en 2003, ampliando progresivamente su área de distribución.


En Argentina, su introducción accidental puede haberse producido por el transporte de esporas o gametofitos en el agua de lastre de los barcos mercantes o como fouling de los pesqueros que arriban a Puerto Madryn.


En la actualidad ocupa más de 100 kilómetros de costa dentro del Golfo Nuevo y también se ha dispersado a otros puntos de la costa de la provincia del Chubut, como el muelle pesquero de Camarones, Bahía Bustamante y Caleta Malaspina; áreas costeras otorgadas en concesión para la extracción y explotación de la agarífera Gracilaria gracilis.

El proyecto
El Laboratorio de Algas Marinas Bentónicas del Centro Nacional Patagónico (CONICET) desarrolló un proyecto de investigación con el objeto de analizar las características de las poblaciones de Undaria y su comportamiento reproductivo, evaluar la capacidad de dispersión y el impacto ambiental que provoca la presencia de Undaria.


El desarrollo de estas grandes plantas ha cambiado significativamente el paisaje submarino. Los ejemplares forman densos matorrales, por lo que sus amplias láminas producen un efecto de sombreado sobre el fondo marino que antes no ocurría.


El impacto ambiental que produce la introducción y dispersión de Undaria en las áreas costeras donde se ha instalado se manifiesta en competencia interespecífica con la flora autóctona, asociado con la posibilidad del incremento de herbívoros predadores e impacto sobre la fauna bentónica. El impacto económico se traduce en interferencia con el uso recreativo y turístico de las playas y en las actividades de buceo. Su asentamiento en las zonas de extracción y pesca artesanal produciría el desplazamiento de especies comerciales, afectando en forma directa a las pesquerías de bivalvos y otras especies. En caso de implementarse la maricultura, podría impactar sobre las instalaciones de cultivo.

En Puerto Madryn
La zona portuaria de Puerto Madryn es el área de mayor densidad de plantas y existe el riesgo siempre latente de que los barcos que salen de este puerto en busca de otros puertos o fondeaderos argentinos puedan trasladar la especie a otros puertos de nuestras costas. Del mismo modo, otras actividades acuáticas, como navegación recreativa y pesca artesanal, deben ser  prevenidas para evitar traslados a sitios que, si bien son cercanos a la zona ya invadida, estén geográficamente aislados.


Para evitar una mayor dispersión, es indispensable implementar una severa política estatal de control de especies invasoras, así como campañas de concientización, a fin de instalar el problema en la comunidad en general, tratando de preservar el ambiente marino en forma integral.

Fuente: http://www.diariodemadryn.com