SANTIAGO (Ecoceanos News).- Luego que el Centro Ecoceanos presentara este lunes en Santiago el informe “Radiografía estatal a la industria del salmón”, diversas organizaciones nacionales e internacionales, personeros de Gobierno, dirigentes sindicales y el diputado por la Región de Aysén, René Alinco, mostraron su preocupación por la larga lista de trabajadores muertos en faenas en esta industria global y llamaron a estas empresas a avanzar hacia prácticas de trabajo decente.

 

A la actividad, realizada en el Archivo Nacional de Chile, asistieron representantes de varias ONGs, chilenas y extranjeras, funcionarios públicos, periodistas de empresas de comunicación y representantes de organismos internacionales.

Para Eduardo Rodríguez Calderón, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas, el informe presentado “reitera que en Chile es necesario seguir avanzando para conquistar un trabajo decente. Vemos que es una industria muy dinámica con una gran importancia a nivel de las exportaciones y de las utilidades, pero también vemos que hay una siniestralidad laboral muy alta y por otro lado las cifras de inspecciones realizadas y el índice de violaciones a la legislación laboral es realmente preocupante”.

Rodríguez Calderón, Especialista Principal para actividades de los trabajadores de la Oficina Subregional de la OIT, agregó que “como dijo claramente la representante de la Dirección del Trabajo hay dos actividades que combinar. Por una lado fortalecer las labores de inspección que son necesarias e imprescindibles, así como la dotación de los recursos necesarios para que la Inspección pueda desarrollar mejor su trabajo y entregue una mejor cobertura”.

Pero también “es conveniente revisar los planes y programas de formación y capacitación de los gerentes y de quienes son responsables de la gestión productiva”, dijo el funcionario internacional, quien además manifestó su preocupación por las prácticas antisindicales que ejecutan los patrones.

“Es muy difícil avanzar en el mejoramiento las condiciones de vida y de trabajo si no se permite y no se da un pleno respeto a la libertad sindical”.

Consultado por la alta cifra de trabajadores muertos en faenas, el representante de la OIT dijo que “el informe nos hace un llamado a la conciencia humana en el sentido que si hay 51 trabajadores muertos en los últimos 3 años es altamente preocupante. Ninguna persona debe ir a su trabajo y no regresar a su casa”.

“Este es un reto, un desafío que debe ser objeto de análisis y atención de la opinión pública y de preocupación de las autoridades para ocuparse de prever este tipo de problemas. Pero también debe ser preocupación de las propias empresas de esta industria, que además es una industria muy sensible respecto a sus mercados de destino de su producción”, dijo el funcionario internacional.

Al referirse al los dobles estándares de las compañías transnacionales que ya controlan el 40% de la producción de salmones en Chile, el representante de la OIT afirmó que “lo preocupante es que las multinacionales son empresas que tienen mayor capital y mayores recursos y que por tanto entonces es más contrastante el nivel de incumplimiento de las condiciones laborales que se exigen en el país”.

“Pero también se puede observar que muchas de las multinacionales, en sus países de origen tienen condiciones de trabajo, de trato y de respeto hacia las organizaciones sindicales y en materia de negociación colectiva que después no tienen en los países del tercer mundo donde operan”, sentenció el especialista.

RADIOGRAFÍA SALMONERA
En el lanzamiento de la investigación “Radiografía Estatal a la Industria del Salmón” participaron como panelistas, el director del Centro Ecoceanos, Juan Carlos Cárdenas; el representante del sindicato de Buzos de Chiloé, Roger Valdés; la representante de la Dirección Nacional del Trabajo, Adriana Moreno; y el diputado por la Región de Aysén, René Alinco.

La actividad contó con el apoyo del Centro de Información sobre el Comportamiento Empresarial (CICE), y la campaña internacional Pure Salmon.

Tras el lanzamiento del informe, que recoge cifras estatales relativas a la alta accidentabilidad del sector salmonero, al incumplimiento a las normas de higiene y seguridad y al atropello de los derechos sindicales, entre otros temas, la coordinadora del CICE, Pamela Caro, afirmó que “pareciera que mientras más avanza la globalización y se desarrolla la economía del mundo hay situaciones de mayor precariedad y eso lo encuentro insostenible”.

“Esa dicotomía me abruma. Pero luego de la angustia, me queda la sensación de energía, de poder seguir avanzando en denunciar estas dicotomías e incongruencias y apoyar sobre todo la lucha de los dirigentes sindicales para alcanzar un trabajo digno” dijo Caro.

Por su parte, el Coordinador en Chile de puresalmon.org, Cristian Pérez, afirmó que "considerando el origen de la información, los hechos y resultados presentados en el reporte no deberían ser invalidados o cuestionados por algunos sectores, lo que es una constante en éste ámbito".
“Las muertes de los trabajadores salmoneros, en particular los buzos, es un tema que no tiene correlato en ningún otro país productor de salmón. En el contexto ambiental, la contaminación de cuerpos de agua, la ocupación ilegal de zonas, los escapes masivos de salmónidos, el uso indiscriminado de antibióticos y otras sustancias químicas, la alta prevalencia de enfermedades infecciosas y parasitarias, la presencia de vertederos industriales ilegales y los graves impactos sobre la fauna silvestre, entre otros impactos, no son situaciones aisladas. Las anteriores no son condiciones para sentirse orgulloso", dijo Pérez.

LA TRAGEDIA DE LOS BUZOS SALMONEROS
El reporte hace mención también al alto nivel de accidentabilidad en el sector de los buzos salmoneros. Para graficar esta situación, en la actividad estuvo presente el representante del sindicato de Buzos de Chiloé, Roger Valdés, quien se refirió a los diferentes problemas que está enfrentando esta actividad.

“Cuando comenzó la salmonicultura, según nuestra legislación solo podían trabajar en estas faenas los buzos comerciales, pero como no había la suficiente cantidad, empezaron a hacer este trabajo los buzos mariscadores, pero solo limitados hasta los 20 metros. Luego la autoridad marítima torció su mano y logró que esto fuera legal, pero cada grupo de mariscadores debía estar supervisado por un buzo comercial, pero en la práctica fue letra muerta porque muchas de las normas, particularmente la profundidad máxima, no se cumplía y hasta nuestros días se alcanzan profundidades de 40, 50 y hasta 60 metros, con un equipo diseñado solamente para bajar hasta los 20 metros”, dijo Valdés.

Agregó que “además tenemos una legislación muy antigua que no ha permitido que el buceo vaya adecuándose a la transformación y avance de los tiempos y de las tecnologías. Consecuencia de esto han fallecido muchas personas, en la salmonicultura van más de 50 en menos de tres años”.

El trabajador submarinista reclamó también por la burocracia que existe en el proceso de reconocer a esta actividad como trabajo pesado y respecto a las enfermedades generadas por esta riesgosa labor. “Tenemos una legislación que reconoce al buceo como trabajo pesado, pero por una traba burocrática no hemos podido hacer que esto se haga efectivo y por ende tampoco hemos podido lograr que nuestra jubilación se anticipe”.

Roger Valdés también afirmó que “hay enfermedades profesionales que no han sido reconocidas como enfermedades propias del buceo. Un hombre que tiene sinusitis, otitis, osteonecrosis, entre otras, cuando va al doctor no lo asumen como algo ocurrido por el ejercicio del buceo. Entonces el hombre no tiene una indemnización, ni protección para que el día que este enfermo, comprar medicamentos, ir al doctor, o hacerse exámenes”.

“Frente a una enfermedad producida por el buceo, pero no reconocida como enfermedad profesional, uno se encuentra en total indefensión”, sentenció el trabajador.

Respecto a la presencia de representantes de la OIT y de ONGs internacionales, el buzo salmonero afirmó que “me parece bien que entidades internacionales se preocupen de este tema y conozcan nuestra realidad. Hace un tiempo se acusaba a las empresas de dumping y de tener un salmón muy barato, y esto tiene su explicación porque la mano de obra que se utiliza no es especializada.

“Los buzos que se utilizan no son los buzos calificados para este trabajo. Se han adaptado de otros medios donde eran buzos certificados solo para labores extractivas (de la pesca artesanal). Y todos hemos visto lo que ha significado en pérdidas humanas incorporar a personas que no estaban preparadas para un medio tan técnico y tan lucrativo en Chile”.

Puntualizó además que la sociedad chilena, el Gobierno, los políticos y los empresarios deben sensibilizarse frente a las constantes muertes de trabajadores. “Todos los chilenos debieran sensibilizarse frente a este tema. Nadie sabe la cantidad de buzos que han muerto. ¿Van a seguir falleciendo gente y nadie se va a dar cuenta? ¿Y no va a haber una política de Gobierno, una presión social para que esto cambie?. Nuestro deber como chileno es que esta información salga y todo el mundo la conozca, de tal modo que llegue al Gobierno, a los políticos, empresarios y estos se den cuenta que hay que hacer un giro radical sobre este tema”.