COQUIMBO (Boletín UCN).- Empresarios, asociaciones gremiales de pescadores, investigadores y representantes del sector público, invitados por el Nodo Tecnológico Acuícola Coquimbo -iniciativa liderada por la UCN y co-financiada por Innova Chile de CORFO-, analizaron la potencialidad del cultivo de las algas pardas en las costas de la III y IV regiones.

 

El encuentro que convocó a casi un centenar de personas se realizó en el Salón Shizuo Akaboshi de la Facultad de Ciencias del Mar de la UCN, y en él se discutieron los aspectos relacionados al cultivo de algas pardas; desde una perspectiva legislativa, técnica y económica.

“Existen las condiciones desde el punto de vista económico, ambiental y biológico”

Para Ronaldo Rojo, biólogo marino del Servicio Nacional de Pesca y encargado del Programa de Administración Pesquera en la Región de Coquimbo, en la región existen condiciones especiales que hacen factible la actividad.

Según el especialista,  en estos momentos en la III y IV región hay un fuerte desarrollo de la actividad abalonera, principalmente cultivos de abalones en tierra que necesitan  abastecerse y asegurar su alimento  para seguir creciendo y escalando su producción. “Entonces desde el punto de vista económico existe el potencial comprador, desde el punto de vista ambiental las condiciones también están dadas porque en la región hay algas en forma natural, lo que quiere decir que si uno le da el sustrato adecuado  en las áreas de manejo también está la factibilidad biológica para poder aumentar esa producción”, afirma.

A juicio de Rojo, esto abre un abanico de posibilidades a los pescadores artesanales, que les permitiría avanzar hacia la diversificación productiva, ya que en la actualidad su principal actividad es la extracción en áreas de acceso libre, sumado a la  producción que obtienen de las áreas de manejo y la obtención de las varazones o recolección de algas. “Por lo tanto, fomentar  o hacer que ellos incorporen como actividad productiva un cultivo masivo de macroalgas, les va a significar una posibilidad más de acceso e ingresos”, explicó.

Luis Carrasco, de la empresa de cultivo artesanal de ostiones SOLTARDÍO  de Tongoy, cree que analizar la potencialidad de cultivo de algas pardas especialmente en esta bahía  es una buena idea, que les permite aprovechar las oportunidades que se visualizan en torno a la industria abalonera como proveedores de alimentos para sus cultivos.  “Nos sirve para ampliar nuestro campo de actividad,  considerando todos los problemas que actualmente  tenemos con los cultivos de ostiones, para eso tenemos que revisar la parte económica y saber si nos conviene”.

En este sentido, Cristian Bulboa, Académico de la UCN y expositor del taller, explica que los pescadores deben analizar la rentabilidad del cultivo dependiendo de los volúmenes que quieran producir y de la capacidad financiera de sus empresas, ya que técnicamente es posible que ellos realicen el proceso de engorda de la especie en el mar y el crecimiento de la planta, “es decir toda la parte que tiene que ver con el manejo en el mar para ellos es absolutamente posible y están en condiciones de diversificar sus áreas de manejo”, afirmó.