(El Diario de Madryn).- La bióloga Marcela Junín, del CONICET y el Museo Argentino de Ciencias Naturales, aseguró que la provincia de Buenos Aires “con la explotación intensiva” de la ostra cóncava o japonesa en el área de Bahía San Blas y bahía Anegada “está logrando el control” de esta especie considerada invasora. “La erradicación no se va a lograr nunca, pero el control sí”, afirmó. En diálogo con la agencia APP señaló que junto con la explotación comercial “hay otros métodos” para hacer retroceder los bancos de las ostras japonesa “en zonas que realmente modifique o altere las especies nativas que están, como puede ser en una zona de cultivo de mejillón”.

 

Indicó que para eso “tienen que ir a buscar al que ya tiene el conocimiento por haber estado muchos años trabajando con la especie”, mencionando a la licenciada Mónica Borges y su equipo del Ministerio de Producción de la provincia de Buenos Aires. Consideró, como opinión personal, que “Río Negro se tendría que plantear el tema de la extracción, ya que es un recurso más, se exporta bien y se paga bien”.
 
Sin predadores naturales
 
Marcela Junín coincidió en gran parte con los dichos que oportunamente hizo la responsable del área de Maricultura del Instituto de Biología Marina Almirante Storni, Marcela Pascual, sobre el tema de la ostra japonesa y que generaron una fuerte réplica del titular del CODEMA, Oscar Echeverría. Pascual dijo que es imposible "controlar" la expansión de la ostra cóncava por las características biológicas de la especie y que "lo único que se podría hacer para mantenerla ´a raya´ es abrir su captura". Echeverría le replicó que la postura de la provincia es erradicar la especie.

Junín opinó que “para Río Negro la ostra es un recurso que puede ser muy aprovechado. La ostra va a impactar sobre otros bivalvos; una especie invasora se reproduce en forma incontrolada porque no tiene los predadores naturales. Pero los predadores naturales podemos pasar a ser nosotros. Si es un molusco de alto valor comercial, exportable y apreciado en Europa y Asia, se lo puede extraer lo más bien”.

Explicó que “precisamente conozco a la persona que se encarga del tema del ostra en provincia de Buenos Aires, que trabaja en el Ministerio de Producción, la licenciada Mónica Borges. Ella comenzó hace 12 años con un subsidio de la Unión Europea a trabajar con la ostra japonesa. Cuando empezó a verse como una especie invasora rápida, a ellos se les ocurrió la posibilidad de explotación”.
 
Explotación comercial
 
Mencionó seguidamente que Mónica Borges “es la primera argentina graduada en Río Grande Do Sul, que es la mejor universidad de América Latina en cuanto a maricultura y oceanografía biológica. Superó a San Pablo en calidad. Ella y su equipo estudiaron las calidades de la ostra para explotación, la posibilidad de cosecha, de siembra en otros lugares y les dio muy bien resultado. Tal es así que trabajaron en Bahía San Blas y Bahía Anegada, se establecieron y vivieron varios años allí que no es nada fácil, y a través de ese trabajo se formó una pequeña cooperativa y están exportando”.

Indicó además, para reflexionar, que “con exterminar la especie invasora no basta para que la nativa se recupere, ya perdió lo que se llama ‘nicho ecológico’ y es muy difícil de recuperar. A veces se necesitan 100 años o más y a veces no se recupera”.
 
La polémica
 
Hay que recordar que a partir de las declaraciones que hizo la responsable del área de Maricultura del Instituto de Biología Marina Almirante Storni, Marcela Pascual, a Radio Nativa y la agencia APP se generó una polémica con las autoridades provinciales sobre el tema de qué hacer con la ostra japonesa. Pascual dijo que es imposible "controlar" la expansión de la ostra cóncava desde provincia de Buenos Aires a la de Río Negro, por las características biológicas de la especie. Indicó que "lo único que se podría hacer para mantenerla ´a raya´ es abrir su captura", aprovecharla desde el punto de vista comercial "porque es fácilmente manejable en ese sentido". En cuanto a su eventual ingreso a la zona balnearia de Las Grutas, aclaró que "esta especie no se fija en arena, se fija en sustratos duros". Aseguró que "nadie debe temer por las playas, porque nunca la especie se va a fijar en esas áreas". Relativizó además algunos de los supuestos "perjuicios" que ocasionaría la especie. Explicó que se creía que podía perjudicar a las aves migratorias, y un estudio científico en San Blas demostró "lo contrario. La arquitectura o ingeniería del sistema se complejizó de tal manera que la biodiversidad aumentó". Es más, afirmó que "la cantidad de aves se incrementó" por la presencia de la ostra cóncava. Informó además que a diferencia de la ostra plana, la cóncava o japonesa no transmite la ´´bonamiosis´ (del parásito denominado Bonamia).
 
Opiniones encontradas
 
No obstante que es respetable el punto de vista de la "conservación pura" de los espacios naturales, porque obviamente toda introducción de una especie produce un cambio. Mencionó sin embargo que la introducción y expansión de la ostra cóncava es equivalente a la siembra de truchas en el río Negro y otros cursos y espejos de agua de la provincia. Estos dichos generaron la réplica de Oscar Echeverría, quien también a través de la agencia APP ratificó que se mantiene como postura política impedir la introducción y erradicar a la ostra cóncava como especie exótica y aseguró que no es verdad que no se fije en bancos de arena y que no transmita la ´bonamiosis´.

Fuente: http://www.diariodemadryn.com