(El Mostrador).- Fundación Terram cuestionó a la directora de Sernapesca, Inés Montalva, por sus recientes declaraciones a la prensa en las que defendió la actuación ambiental de las empresas salmoneras.

 

Para la ONG, la funcionaria “dejó de lado la neutralidad e imparcialidad que su cargo requiere” al señalar que existe una campaña que “persigue a los salmoneros” y calificar las críticas al sector de “absurdas e irresponsables”.

“Sernapesca es el organismo encargado de velar por el mejor funcionamiento de un sector -la salmonicultura- que requiere urgente atención en numerosos aspectos, pero en lugar de preocuparse de ello, la directora ha optado por descalificar a organizaciones de la sociedad civil”, añadió en una declaración pública.

Terram dijo que dichas entidades “han trabajado en forma responsable desde hace años para exponer los problemas de la industria y darlos a conocer a la opinión pública, con el respaldo de datos científicos. Muchos de los impactos ambientales de la salmonicultura han sido abundantemente documentados y constituyen hoy un consenso a nivel mundial”.

Según recuerda el organismo, para Montalva el sistema de cultivo de salmones tiene su propio control, por lo que cabe preguntarse “¿cómo es posible ejercer un control adecuado y confiable en un medio acuático, en el cual los límites no existen? Entre los problemas ambientales que presenta actualmente la industria se encuentran el uso excesivo de antibióticos, la contaminación de los fondos marinos, el escape de salmones, los crecientes brotes del piojo caligus y del virus ISA, que se han propagado, en parte, por el enorme hacinamiento de los peces en las balsas jaulas”.

“Otro ejemplo del descontrol de la industria es la enorme presión sobre los recursos pesqueros que ejerce la salmonicultura. Fundación Terram ha calculado que para producir un kilo de salmón se requieren 8,5 kilos de peces pelágicos”, sostuvo Giuliana Furci, coordinadora del Programa de Salmonicultura Terram.

En sus declaraciones, Montalva descartó la necesidad de efectuar fiscalizaciones en terreno a la salmonicultura, pues, en su opinión, bastarían sólo “datos en línea… con la información sobre peso, salidas, mortalidad”. De acuerdo a la funcionaria, existiría una “autolimitación” de la industria dada por sus propias posibilidades de crecimiento.

Por ello, Terram dijo que “es necesario recordar que la fiscalización en materia ambiental ha sido precisamente uno de los temas más cuestionados en la actual institucionalidad estatal”.

La directora ejecutiva de la ONG, Flavia Liberona, señaló que “si ésa es la opinión de la autoridad que precisamente está a cargo de la fiscalización, ¿qué podemos esperar del Estado en esta materia? La experiencia señala que no podemos esperar que las empresas, cuya finalidad es crecer y obtener mayores beneficios, se autolimiten. Por el contrario, el traslado de centros de cultivo hacia Aisén es una muestra de esto: después de saturar los ecosistemas de la Décima Región, se trasladan hacia nuevos espacios, dejando tras de sí un enorme pasivo ambiental. ¿Quién asume la responsabilidad en este caso?”.

Terram aseguró que ha desarrollado desde hace años un trabajo riguroso y persistente de recopilación de información y difusión sobre la salmonicultura, tal como ha quedado plasmado en numerosas publicaciones sobre la materia.

“La fundación ha desarrollado actividades cuya finalidad es informar adecuadamente a la opinión pública acerca de las consecuencias nocivas generadas por la salmonicultura en los lagos y en el borde costero del sur de Chile. Entre otros efectos negativos, además de los ya mencionados, se encuentran el uso excesivo de antibióticos, la eutroficación de los lagos, etc. En todos estos aspectos, se han difundido datos con los necesarios respaldos científicos, que no han podido ser desmentidos por la propia industria, con el único objetivo de contribuir a mejorar los estándares de funcionamiento de la industria en Chile”, puntualizó.

Fuente: http://www.elmostrador.cl