VILAGARCÍA DE AROUSA (EUROPA PRESS).-   El Instituto Tecnolóxico do Mar (Intecmar) trabaja en la optimización de sus programas de inspección sobre las condiciones del medio marino para reducir el impacto de las medidas de control sobre la actividad de los sectores productivos y mejorar sus posibilidades de planificar la actividad extractiva sin reducir los niveles de exigencia sanitaria.

 

El director de este centro ubicado en Vilaxoán y dependiente de la Consellería de Pesca, Xosé Manuel Romarís, aseguró a Europa Press que el objetivo es conjugar la misión de preservar la salud pública y garantizar la calidad de los productos del mar con las estrategias de producción de los sectores que explotan los recursos de las rías gallegas, para lo cual trabajan en diversos proyectos de investigación.

Estos proyectos buscan el perfeccionamiento de las técnicas de análisis para la detección de biotoxinas, coliformes fecales y el control de hidrocarburos, así como el estudio de las pautas para la desintoxicación de moluscos, los factores que afectan a la depuración y la mejora del control de las condiciones oceanográficas y del fitoplancton. "Todos están orientados en la defensa de nuestro medio ambiente marino y de las producciones que se dan en nuestras aguas", sostiene Romarís.

Así, el Intecmar se ha convertido en una herramienta "imprescindible" para el desarrollo de las estrategias de producción de los distintos sectores que operan en las rías gallegas, ya que los controles que realiza sobre las condiciones oceanográficas y la calidad de las aguas permiten detectar la presencia, por ejemplo, de episodios de marea roja, que afectan a negocios como el mejillonero, y que de esta forma puede planificar la actividad extractiva.

Romarís expuso que a la labor de inspeccionar las condiciones oceanográficas y la calidad de las aguas litorales, se añade la de controlar los organismos que en ellas se producen, fundamentalmente en lo que se refiere al fitoplancton tóxico, las biotoxinas, los metales pesados, además de los compuestos organo-clorados, los hidrocarburos aromáticos policíclicos, la microbiología y la patología.

ESTRATEGIAS PRODUCTIVAS.

El trabajo del Intecmar "facilita al sector conocer las condiciones del medio marino para establecer estrategias de explotación", a la vez que "garantizar a los consumidores que los productos que llegan al mercado cumplen las normas de salubridad y calidad exigida a los productos del mar".

Así, cuando el Intecmar comprueba que una zona de producción no cumple los niveles de calidad establecidos, se procede a la suspensión de las actividades productivas en esa zona. Para Romarís, "el sector se beneficia siempre de la labor del Intecmar", ya que entiende que gracias a él, "su control se simplifica" y se hace "más efectivo" el seguimiento que los operadores de empresas alimenticias realizan de los productos de la pesca, el marisqueo y la acuicultura "para garantizar que cuando llegan al mercado no representan ningún peligro para los consumidores".

Respecto a los recelos de los sectores productivos que se ven afectados por los controles, Xosé Manuel Romarís reconoce que el sector mejillonero ha expresado "alguna que otra diferencia de criterio sobre ciertas disposiciones oficiales recogidas en la normativa", como por ejemplo el tiempo de espera para definir los resultados de los bio-ensayos. "En ocasiones, consideró que los controles del centro eran demasiado exigentes pero no puede entenderse como una desconfianza hacia el trabajo del Intecmar", matizó.

Las mareas rojas, la gran pesadilla de sectores como el mejillonero, se dan en todos los océanos y son fenómenos naturales que consisten en la proliferación de microalgas de las que algunas especies son portadoras de toxinas. "Ese desarrollo no se puede impedir ni se ha descubierto que se pueda combatir", según explica el director del Intecmar, pero lo que sí se puede realizar es una previsión sobre su aparición y sobre todo controlar su evolución, de forma que así se hace compatible la explotación de los productos marinos con la existencia de estos fenómenos consiguiendo que "cada vez produzcan menos contratiempos".

Al respecto, Romarís subraya que el actual sistema de control implantado en Galicia garantiza que cualquier área de producción no esté cerrada a las actividades "por más tiempo que el estrictamente necesario", a lo que añade que las distintas estrategias productivas y comerciales pueden adoptar los productores también "ayudan a paliar los contratiempos que representan estos fenómenos naturales".

ESCASEZ DE MAREA ROJA.

Los sectores productivos de las rías gallegas están a punto de cerrar un año de actividad que se ha caracterizado por la poca presencia de episodios tóxicos que hayan afectado a la actividad extractiva. Así lo constata Romarís, quien subraya que hasta el momento la incidencia de las mareas rojas en el año 2007 "se puede considerar escasa" y añade que la incidencia de cierres debidos a mareas rojas "fue poco importante principalmente en las rías de Pontevedra y Muros-Noia, que en general son de las más afectadas por la presencia de episodios tóxicos".

En este sentido, hasta el 19 de junio pasado no hubo que proceder al cierre de ninguna zona de producción de molusco en batea, ni de zonas de producción de molusco infaunal, es decir las de producción de almejas, berberechos o navajas, entre otros. A partir de esa fecha se sucedieron paulatinamente los cierres en distintos polígonos de bateas, pero a partir del 17 de agosto ya se empezaron a reabrir, volviendo a la plena actividad a primeros de septiembre.

Desde entonces sólo se registraron cierres en la ría de Ares, "en la que la presencia de mareas rojas es bastante prolongada en relación con años anteriores", reconoció el director del Intecmar.  En cuanto a los cierres en las áreas de producción de molusco infaunal, señaló que "fueron mínimos" y sólo afectaron de forma puntual a Foz del Río Miñor, la ensenada de Baiona, Camariñas, Ría do Burgo y algunas zonas del Cantábrico.

Las áreas que sí permanecieron cerradas en su mayoría fueron las de la vieira, "pero no porque los episodios tóxicos de ASP fuesen importantes, si no por la lentitud de eliminación propia de esta especie", puntualiza.

CAMBIO CLIMÁTICO.

En cuanto a la incidencia que el cambio climático va a tener en la evolución de la acuicultura o en problemas que afectan a la producción de moluscos como pueden ser las mareas rojas, Romarís afirma que no se debe esperar su desaparición ni un aumento de su presencia. "Otra cosa es que la incidencia, tanto en zonas afectadas como en la duración de los episodios tóxicos, sea muy variable", asevera.

Al respecto, opina que la complejidad de factores que afectan a la producción de moluscos y la dinámica del medio marino "por ahora no permite emitir un diagnóstico con rigor", ya que las corrientes marinas o las condiciones oceanográficas de las rías "no son algo inmutable" y sufrieron modificaciones a lo largo de su evolución geológica.

Así, recuerda así que las mareas rojas "son debidas a la presencia de varias especies de fitoplancton que se dan en condiciones oceanográficas muy diferentes", por lo que cree que "a medio y largo plazo" sólo se debe esperar "alguna modificación de la prevalencia o de las épocas más probables para su aparición".  

Para el director del Intecmar, en el futuro sí puede hacerse un perfeccionamiento "cada vez mayor del programa para su control y adoptar estrategias de producción y comercialización de los productos potencialmente afectados, para minimizar la influencia de estos fenómenos y potenciar los estudios de investigación sobre la desintoxicación o eliminación de la toxina en los moluscos".