(El Correo Gallego).- En 1945 se fondeaba en Vila- garcía la primera batea. Seis décadas después de aquel gran salto, el sector mejillonero gallego está iniciando un nuevo camino, después de que el pasado día 13 de septiembre se aprobase de forma definitiva el reconocimiento de Denominación de Origen Protegida al mejillón de Galicia, el primer producto del mar que logra distinción europea.

 

Las cifras de producción y comercialización demuestran que es una actividad fuerte y estratégica para la economía gallega. Pero la propia estructura del sector y las históricas guerras internas dejan entrever algo que todos los bateeiros tienen asumido: el enemigo está en casa.

Por un lado, el Consello Regulador, estableciendo unas directrices que no todos comparten; por otro, la Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega), a la que algunos acusan de estar anclada en el pasado, y, por último, las asociaciones, que han optado por ir por libre.

La guerra se traduce, en primer lugar, en los precios. Opmega asegura vender el producto entre 0,50 y 1,05 euros el kilo (según las categorías) y acusa a los productores independientes de venderlo por fuera como máximo a 0,80 euros. Agustín Pose, presidente de la Asociación de Mejilloneros de Cabo de Cruz (colectivo que en 1996 abandonó Opmega), asegura justo lo contrario: "Opmega vende a entre 0,40 y 0,80 euros".

Las rencillas internas son tales que esta agrupación boirense, que hace 30 años reclamaba ya un sello de calidad y que empezó a usar la Denominación de Origen Protegida (DOP) hace ya cinco años, mucho antes de su aprobación definitiva, dejó de hacerlo en 2002 tras un desencuentro con el Consello Regulador. Hasta entonces, producía el 90% de los mejillones bajo la DOP, a la que volverá a acogerse a finales de este mes. La razón: ha cambiado la directiva del Consello y, con ella, según Pose, "las actitudes hacia Cabo de Cruz".

Pose cree que la DOP "es especialmente interesante para la conserva, pero será sólo una garantía de calidad y no aumentará una producción que está limitada". Añade que el sector mejillonero gallego "adolece de una falta de liderazgo. Atila tuvo una idea brillante al unir a las tribus que se aniquilaban en guerras internas y así derrotó al ejército romano. Aquí hace falta un Atila que unifique al sector".

La gran potencia bateeira

La Asociación de Mejilloneros de Cabo de Cruz se fundó hace 30 años. Tiene 154 bateas y 116 socios. En 2006 produjo 12 millones de kilos de mejillones y facturó 10 millones de euros.

Hace 25 años este colectivo adquirió una depuradora en Bueu a la empresa Mejirsa (que le debía 156.000 euros). La planta costó 300.000 euros y fue modernizada en 1999. Desde allí sale el producto hacia el mercado nacional y extranjero (fundamentalmente a Francia e Italia). En Galicia se queda una cantidad "ridícula" según Pose, "porque no hay hábito de consumo de mejillón"

Aunque hay colectivos con más bateas (Amegrove, con 350, y Aspomeri, con 250), lo cierto es que Boiro es toda una potencia bateeira, con casi medio millar de plataformas, pues también existen las agrupaciones Amebarraña, Virxe do Carmen, A Boirense y Opmegal. Boiro es el municipio gallego con más bateas censadas.

3.337 plataformas y 11.500 empleos

El sector mejillonero, con 3.337 bateas, genera unos 11.500 puestos de trabajo directos (de los que 8.500 son fijos) y 7.000 indirectos. La economía del sector ronda anualmente los 420 millones de euros, de los que 115 se deben a la venta directa de producto.

300.000 toneladas de producción anual

Las bateas gallegas producen cada año entre 250.000 y 300.000 toneladas de marisco. Galicia es una potencia mundial en miticultura, líder en Europa, donde esta actividad acapara aproximadamente el 45 por cien del volumen total del producto cultivado.

Fuente: http://www.elcorreogallego.es/