COQUIMBO (Diario el Día).- Elisabeth von Brand, ex decana de la facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte, es en la actualidad académica del departamento de Biología Marina y coordinadora del Nodo Tecnológico Acuícola Coquimbo.

 

Según explica la profesional el Nodo es un proyecto que está orientado a la extensión en el sector acuícola, “buscando sus necesidades, orientado a las Pymes y los pescadores artesanales, y las soluciones tecnológicas posibles”.

El sector acuícola es muy amplio. ¿Cómo se trabaja en las reales ne¬cesidades?
“Nosotros dividimos el sector acuícola en subsectores del ostión, el abalón y las algas, es una separación un poco natural, porque cada uno de ellos tienen problemáticas diferentes y niveles de desarrollo muy distintos. El subsector ostión es un área que tiene desarrollado toda la parte de negocios, está mucho más consolidado que el de los abalones, que por su parte está creciendo enormemente”.

¿Cómo se empezó a trabajar con la gente, fueron muy reticentes?
“Hay dos grandes etapas, el levantamiento de información, en donde nos contaron cuáles son sus necesidades tecnológicamente hablando, ya que hay muchas diferencias entre las empresas y tienen distintos recorridos. Y la otra fue formar un panel de expertos, para buscar las soluciones, y así hemos realizado talleres para analizarlos”.

¿Se puede convertir todo esto en un negocio lucrativo?
“A la larga a eso apunta el tema, así también el fortalecimiento del sector productivo, por eso los pescadores artesanales lo más probable es que deban juntarse en asociaciones gremiales o cooperativas, para poder generar volúmenes y manejar todo como una empresa”.

¿Cuáles son las principales dificultades que han detectado hasta el momento en la Región?
“Un tema que no tiene que ver mucho con la parte tecnológica, es el problema del sector productivo de los ostiones, debido al precio mucho más bajo en el que están vendiendo el producto en Perú, la gente de acá está súper complicada por las exportaciones, la oferta de ellos es mucho más barata, 2 a 3 dólares me¬nos por kilo, los costos de producción son distintos, Pe¬rú tienen bancos naturales de pesquería, acá tenemos sistemas de cultivos, mano de obra, y mucho más”.

¿Se puede diversificar el sector?
“Si, y uno de los caminos que existe, es estimular, desarrollar y potenciar el cultivo de las macro algas, no sólo del pelillo, que es lo más común, sino que también los huiros, las algas pardas. Se está viendo que hay un crecimiento muy significativo, más allá de lo presupuestado numéricamente, del sector de los abalones, ellos comen algas, por eso hay que comenzar a desarrollar estos cultivos”.

¿Este desarrollo ten¬dría un impacto social?
“Claro, porque la gente que está quedando cesante por el problema de los ostiones, puede tener otra actividad, un nuevo desafío es exportar algas para consumo humano, en países asiáticos esto es muy apetecido”.

¿Cómo se maneja el tema sanitario?
“Existen exigencias súper fuertes en ese sentido, pero también pasa por la conciencia de la gente, de no contaminar las aguas y así mantener la certificación de calidad de nuestras bahías”.

¿Cuáles son las metas a corto plazo?
“Diversificar los mercados, en la actualidad está al rojo vivo la pelea con los os¬tioneros peruanos, sin embargo ambos son la misma especie, entonces comprar en Chile o en Perú da lo mismo en estos momentos. Te¬nemos que saber rescatar lo que no tengan ellos, por eso hay que buscar la posibilidad de poner un valor agregado, al¬gún apellido al producto, como un ostión saludable, orgánico, porque eso podría recuperar un poco el terreno que está tan complicado, hay que difundir el comer sano, además tenemos que buscar una propiedad a¬dicional a los ostiones, esa es una necesidad inmediata que se debe satisfacer”.

Fuente: http://www.diarioeldia.cl