GUASAVE (Debate).- Las siembras experimentales de ostión y pescado ya demostraron que pueden ser una alternativa de empleo, pero no han logrado reactivar la economía de los campos pesqueros, pues las cooperativas carecen de recursos, créditos y asesoría para comercialización a gran escala.

 

El gobierno federal a través de Conapesca y de la Alianza para el Campo ha liberado recursos a pescadores para este tipo de proyectos en un intento de que estas comunidades y familias ya no dependan del camarón, cuya producción se ha desplomado.
Cooperativas como la Cerro del Terome, La Infalible, La Pitahaya y Cerro del Huitussi realizaron siembras de ostión que sí funcionaron, pero el gobierno sólo dio apoyos para la etapa de prueba, aunque no para que los pescadores puedan llevar estos proyectos a su etapa comercial.

Jacobo Parra Leyva, directivo de la cooperativa Cerro del Terome, explicó que a un año de que iniciaron el proyecto han cosechado 100 mil piezas que han colocado en el mercado local, pero para que esto pueda ser un negocio se requiere de más inversión.

Aclaró que no le están pidiendo al gobierno que les regale el dinero, sino que los apoye al menos con financiamiento de bajo costo para que realmente la maricultura pueda ser una fuente de empleo.

En La Pitahaya el biólogo Alejandro Nolasco, encargado de uno de los dos proyectos de ostión en esa zona, dijo que al parecer se acaba de formar una asociación en la que participan 15 granjas ostioneras, con lo que buscan que la actividad pueda ser rentable y ordenada.

Señaló que ante la entrada de nuevas granjas de moluscos actualmente hay un cuello de botella con la comercialización a nivel local, pero para venderle por ejemplo a Estados Unidos tienen que atender aspectos como la calidad del agua y la desinfección o inocuidad del producto.

El especialista opinó que sí es necesario que el gobierno dé continuidad a estos proyectos y que previo a una supervisión puedan dar más recursos y asesoría a los productores que demuestren que efectivamente han hecho un buen uso de los apoyos.

Esta granja está gestionando una certificación de la Sagarpa que facilitará que el ostión pueda ser comercializado en mejores condiciones y con un valor agregado.

En El Tortugo la cooperativa Bahía de Binorama recibió un apoyo para un proyecto de engorda de pargo en el que los pescadores recibieron sólo la tercera parte de la inversión proyectada.

Ramón Heliodoro Escalante, directivo de esta cooperativa, dijo que ya probaron que puede funcionar el cultivo, pero que de nada sirven si finalmente no hay los recursos para hacerlo comercial.

Tampoco se han reflejado más empleos temporales porque los apoyos sólo son en materiales y larva.

En Boca del Río fracasó un proyecto de tilapia pues la fuerza del agua destruyó las jaulas; en El Coloradito la tilapia sí se desarrolló pero sólo quedó en la etapa de experimentación.

Mientras tanto Gerardo Silva, pescador de La Pitahaya, dijo que la situación es crítica porque no hubo camarón, por lo que se quedaron sólo con más deudas y pobreza.

Fuente: http://www.debate.com.mx