(El Periodico).- Tienen entre 24 y 50 años y una fuerza moral y física con la que solo rivaliza la belleza de sus sonrisas y su acento costeño. Una veintena de mujeres de este bullicioso puerto de Alvarado, en el estado mexicano de Veracruz, son las pioneras de una forma de organización y trabajo que se va extendiendo por las costas de México: las cooperativas de mujeres pescadoras.

 

Creadoras de la que lleva por nombre Mujeres Experimentando, las hermanas Azucena y Araceli Palacios comentan que la idea surgió seis años atrás ante el declive de la pesca y el fracaso de las cooperativas de sus maridos. Y es que, afirman, "donde hay un hombre, nada está bien".

Su propia madre había tratado de corregirlos. Fue la única mujer que consiguió entrar en una cooperativa de pescadores, quizá porque su marido era el presidente. Logró el puesto de tesorera y saneó las finanzas de la institución. Pero aquellos eran tiempos de bonanza; después vino la caída del puerto como gran astillero de México, la mengua del pescado y la desesperación. Con la ayuda de los biólogos de la Universidad Veracruzana, las mujeres se organizaron, crearon rústicos cultivos de almejas y pescados en semilibertad, investigaron los sistemas de pesca sostenible y, además, se lanzaron a las lagunas y la mar en busca del sustento de cada día.

"Déjennos a nosotras hacer la lucha", les dijeron a sus maridos. Y empezaron a hacerla en canoas, a remo. "Si tuviéramos motores, como los hombres...", pensaban. Crearon su cooperativa y pidieron la ayuda gubernamental. "Ellos decían que esto es duro y que estábamos locas", recuerdan entre risas Azucena y Araceli. Las llamaban burlonamente las "mujeres engañadas".
Pero se quedaron de piedra al ver que ellas recibieron una docena de lanchas con sus motores antes que ellos los créditos. Cedieron y empezaron a admirarlas: "Hasta una fiesta nos organizaron".

"Ahora estamos sacando almeja, gallo, pargo cerezo y mojarra tilapia", dicen Araceli y Azucena con orgullo. Su producción se cuenta por toneladas, aunque siempre en función del "pescado que muere por la contaminación que baja de los ríos y la lluvia". Después de Mujeres Experimentando, con 11 socias, nació en la zona La Mujer Costeña, con ocho. Más tarde vio la luz Laguna la Flota, la única cooperativa femenina que admite hombres.

Congreso
El éxito de estas asociaciones convirtió hace poco a Alvarado en sede de un congreso sobre el manejo de recursos ribereños y las veracruzanas vieron que entre los delegados había mujeres que han extendido su ejemplo por la costa del Pacífico, al otro lado del país. Ahora hay una docena de cooperativas de pescadoras repartidas por Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Jalisco y Nayarit, que tienen ya sembradas docenas de toneladas de moluscos y alevines.

La cooperativa Mujeres Experimentando levantó su rancho, en el que viven 20 familias, al borde de una laguna interior, corral de almejas y pescados, comunicada con el gran estuario que forman el Papaloapán y otros ríos en torno a Alvarado. A media hora del puerto, en lancha. Aquí colocan el producto a través de intermediarios, mientras se desmelenan por conseguir que les otorguen un pequeño puesto de venta en el mercadito que bordea el embarcadero.

Una idea de negocio
Pero la burocracia resulta incluso más dura que la pesca y ellas se quejan: "El Gobierno nos lleva como pelota de pimpón".
Las ahora empresarias aún lo tienen más complicado para dar el paso siguiente que las ilusiona: aprovechar la belleza de las marismas, las cabañas de caña, los viejos cayucos y la pesca, para promover el turismo ecológico. Les piden de entrada complejos estudios sobre el impacto ambiental y no les queda tiempo de ir de ministerio en ministerio porque andan entre sus guardias de ocho días en los estanques, la elaboración de jaulas, mallas y artes, y la aún necesaria salida para pescar la comida del día.

El experto en acuacultura que las asesoró, Abraham Juárez, comenta: "Aunque ya pescaban, antes eran solo amas de casa y ahora, con su asociación, las mujeres llevan las riendas". "Se han convertido en microempresarias --añade-- manejan dinero, negocian precios, ofrecen calidad y se organizan ante los problemas".

Fuente: http://www.elperiodico.com