GUAYAQUIL (El Comercio).- Desde el río Guayas y el estero Salado, en el Golfo de Guayaquil, el manglar conserva su estado natural. Internamente se encuentra la otra cara. Los  bosques están talados y las   piscinas camaroneras se imponen en este ecosistema.

 

Hasta hace un mes, los únicos datos oficiales eran del Clirsen,  1999. Ahora, el país cuenta con cifras actuales. Un estudio de la Dirección General de  Marina Mercante (Digmer), presentado el 9 noviembre, revela que la actividad camaronera se ejecuta en 48 649 hectáreas de manglar. Se suman  79 685 de tierras altas y otras 46 919 de áreas salinas. En total, hay 175 253 ha de piscinas dedicadas al cultivo de camarón.

La actividad se desarrolla en cuatro provincias (Esmeraldas, Manabí, Guayas y El Oro) y en  tres sitios. En  el Golfo de Guayaquil se concentra el 69,8%, en Cayapas-Mataje  el 14,7%  y en el archipiélago de Jambelí  el 12,7%.

El informe sobre el estudio de manglares y camaroneras muestra que en 1984 había 89 366 ha. Así que en los últimos 23 años el incremento fue de 85 634 ha, con un promedio de 1 879 por año. Pero desde 1995 no se incrementaron las piscinas, ya que el sector se afectó con  la mancha blanca.

Según  la autoridad del Puerto de Guayaquil, capitán Bolívar Sánchez,   este año han aumentado las denuncias sobre tala de manglar. “Pero no son nuevas camaroneras sino que las existentes se están expandiendo”.

Desde febrero pasado hubo 10 reportes que  verificó  la Marina -por aire y por tierra- y que fueron emitidos al Ministerio Fiscal y al Ministerio del Ambiente. La tala se efectuó en la isla de Santa Rosa, en la isla Puná;  Puerto Roma, isla Mondragón, Puerto Las Cruces  y en la  isla Matorillos. También en el cantón Naranjal. Para César Monge, presidente de la Cámara de Acuacultura, desde  1999 se evidencia que el impacto del sector en el ecosistema es menor debido a la crisis del sector.  Incluso hasta la fecha están en proceso de recuperación. Por eso considera que, en  las camaroneras, no hay ampliación sino que están utilizando sus áreas otra vez.


“Por ejemplo, al camaronero le otorgaron 200 ha. Luego de la crisis utiliza la mitad y ahora poco a poco las está recuperando. También en algunos sectores, el manglar volvió y hubo que recobrar nuevamente el espacio”.

No obstante, hay otro problema alrededor del sector que no se limita a la tala del  manglar. En el país se encuentran 796 predios sin acuerdos de concesión renovados. Esto representa el 38,8% de camaroneras que funcionan  ilegalmente, que se desarrollan en un área de 44 934 ha.

La Capitanía del Puerto registra en el Guayas  144 camaroneras con acuerdos caducados. Incluso, no pagan la concesión desde el 2000. Sin embargo, ninguna empresa ha sido cerrada o multada.

Monge sostiene que el Gobierno debe   legalizar  la actividad. Asimismo, hay que considerar que si no ha renovado el acuerdo –que dura 10 años- fue por falta de recursos económicos ya que quebró o aún no tiene acceso a créditos.

En cambio,  Rodrigo Laniado, quien tiene sus camaroneras en Guayaquil, dice que con el cambio de subsecretarías (de Pesca  a Acuacultura)   hay demoras en el proceso de renovación ya que otra vez debe realizarse la inspección y los trámites con las autoridades. “Tengo un predio actualizado y otros que están procesándose”.

Monge recomienda a las autoridades  que analicen cada caso y si es oportuno  se sancione. Asimismo, las multas -en caso de que haya- deben analizarse.

La reforestación
Según el estudio de laMarina  Mercante,  no hay una política de recuperación del bosque y del área salitral.  

El presidente de la Cámara de Acuacultura, César Monge, indicó que  el país debe  adoptar una responsabilidad con relación al ecosistema y que apoyará los proyectos.

Otro de los problemas del sector es la jurisdicción repartida entre el Ministerio de Agricultura, la Subsecretaría de Acuacultura, la Digmer  y los  municipios.

Fuente: http://www.elcomercio.com