MADRID (Agroprofesional).- Mediante convenios de cooperación internacional, las empresas españolas podrán expandirse a nuevos mercados, y mejorar este sector, marcado en la actualidad, por un déficit en la balanza comercial, al ser "meramente importadores".

 

Clive Dove, técnico de proyectos de la división de pesca y acuicultura de la Fundación Innovamar ha valorado positivamente en AGROCOPE el papel de España en la acuicultura ya que “estamos a la cabeza de Europa, no sólo en producción sino también en especialización y tecnología”.

De hecho, en 2006, según datos de la FEAP (Federación Europea de Productores de Acuicultura), España ocupó el quinto puesto en producción acuícola de la UE con 66.031 toneladas, de un total de 1.423.830. A la cabeza se encuentra Noruega con 690.950 toneladas, seguida de Reino Unido con 135.814 toneladas.

Mientras que este año España ha producido alrededor de 30.000 toneladas de acuicultura continental con especies como la trucha o el centurión, y unas 40.000 toneladas de piscicultura marina que incluyen especies como la lubina o la dorada, explica Dove.

Son declaraciones efectuadas con motivo del “Encuentro Empresarial de Acuicultura, Acuabrokerage Madrid” que concluyó ayer y que tuvo como protagonista el Plan de Acción Internacional de la Acuicultura Española 2007/2008, que según Dove, ofrecerá al sector “la internacionalización” de las empresas acuícolas españolas tanto de su tecnología como de sus productos.

Así, el sector podrá reducir su déficit en la balanza comercial, porque es un “país meramente importador debido a la gran demanda existente de estos productos”.

Esta demanda ha aumentado debido a las ventajas que para los consumidores y para el sector pesquero ofrece la acuicultura, que según declara Dove, supone una “ayuda” a la producción de proteína de pescado, ya que la pesca extractiva “se mantiene estacionaria y no se prevé que aumente”, por lo que conduce a la “sostenibilidad” del sector pesquero, y, además no se ejerce “una sobrepresión en los medios naturales”.

Por otro lado, la acuicultura asegura la trazabilidad del producto “desde que el pescado es un huevo hasta que está en el plato, incluso podemos saber quiénes eran sus padres”.

Además el pescado de crianza garantiza una seguridad medioambiental debido a la utilización de productos naturales en su cría, y su precio se mantiene estacionario, debido a que “la producción es constante”.

Fuente: http://www.agroprofesional.com