Málaga (Diario Sur). El año 2006 sólo puede tildarse de nefasto para los marisqueros. Y, desgraciadamente, el 2007 ha empezado con el peor pie posible. Una nueva marea roja ha obligado a la Delegación de Agricultura y Pesca a cerrar otra vez los caladeros de moluscos.

 

Otra vez la culpa es de la toxina PSP o paralizante, que la provoca el alga 'Gymnodinium', que actualmente la contiene. Los moluscos se contaminan a causa de que son filtradores y almacenan la contaminación en su organismo, según informó a este periódico el Servicio de Pesca de la Delegación de Medio Ambiente.

La prohibición de pescar moluscos se extiende a los nueve caladeros del litoral malagueño por lo que la flota marisquera está de nuevo amarrada a puerto. Si esta situación se prolongase, algo que parece muy factible ya que los análisis están encontrando una importante cantidad de algas que contienen esta toxina en el agua, los marisqueros tendrán derecho a cobrar ayudas a partir de los 21 días de la parada.

Los moluscos bivalvos, los grandes filtradores del mar, son los que acaban almacenando esta contaminación en su organismo. El problema sanitario se produce cuando estos moluscos son ingeridos por el hombre. Los síntomas del PSP o toxina paralizante se manifiestan a los pocos minutos de haber ingerido el molusco contaminado, y se caracterizan por el cosquilleo, calor, adormecimiento de los labios, lengua, cara, boca, cuello y extremidades, nauseas, mareos y vómitos y dificultad para respirar.

El efecto en el humano podría pasar por ir paralizando todo su cuerpo y su cerebro hasta provocarle la muerte. Por eso, y como medida de prevención, y siguiendo las directrices de la Unión Europea, los biólogos de Pesca realizan todas las semanas unos análisis en las costas malagueñas para ver si se detectan ésta y otras toxinas para garantizar si los moluscos son aptos para el consumo. Los análisis de la semana pasada son los que dieron positivos en la toxina PSP lo que obligó a prohibir la pesca de los marisqueros desde el pasado día 19 de enero.

Así que, como hay un seguimiento exhaustivo de los caladeros hasta que no pase la marea roja en Málaga, los consumidores pueden comprar estos productos pesqueros de otros puertos como el de Cádiz, Huelva, Galicia, Portugal, Cantabria, Italia o el Levante español, que son los que estos días se venderán en los mercados.

El hecho de que estos episodios se estén dando de forma repetida en el litoral malagueño, primero en mayo del año pasado y más tarde en octubre, y ahora de nuevo, ponen sobre la mesa la necesidad de realizar estudios para ver por qué se producen. Algunos biólogos marinos apuntan a que el alto nivel de residuos que lanzamos al mar es una de las causas que debería analizarse.

Fuente: http://www.diariosur.es