OVIEDO (La Nueva España).- Casi todos los salmones del centro de alevinaje de Quiteria (Valdés) han muerto debido a una supuesta negligencia. La Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica denunció ayer la muerte de 32 de los 36 salmones que habían sido capturados del río para crear una reserva genética de ejemplares autóctonos.

 

Según fuentes consultadas, los hechos son muy graves, ya que se han podido perder más de trescientos mil huevos de salmón, teniendo en cuenta que cada salmón hembra puede generar unos mil huevos por kilo de peso y que en el centro había hembras de hasta ocho kilos.

Al parecer, los hechos se produjeron el pasado fin de semana, cuando los ejemplares del centro murieron por asfixia al haberse obturado la entrada de agua a la balsa donde se encontraban tras una crecida en el río. Solamente sobrevivieron cuatro salones. Todas las hembras han muerto.

«El caso ha sido silenciado por los responsables de pesca fluvial y medio ambiente, y parece que ni siquiera han realizado necropsias a los ejemplares. La gestión del centro corre a cargo de Tragsa, entidad a la que tiene contratada dicha labor la Consejería de Medio Ambiente, que no ha abierto ninguna investigación para aclarar lo sucedido», señalan fuentes de la Plataforma. La entidad apunta también que lo sucedido en Valdés «es un síntoma de la pésima gestión de los recursos fluviales de Asturias. Lamentablemente, se ha llevado por delante un patrimonio biológico y genético muy valioso».

Según señalaron ayer fuentes de la Plataforma, la intención de la Consejería de Medio Ambiente es volver a capturar nuevos ejemplares reproductores para reponer los efectivos del centro sin que se hayan exigido ni buscado responsabilidades. «La gestión del centro venía siendo un desastre, con una producción muy escasa de alevines con relación al número de reproductores existentes».

Por su parte, Izquierda Unida quiere solicitar explicaciones sobre lo ocurrido en la Junta General, en tanto que consideran «desacertada una política de repoblaciones piscícolas de salmón que permite detraer del río un número de reproductores tan excesivo que elimina casi totalmente la posibilidad de reproducción natural, apostando por una reproducción artificial que se está demostrando que, al menos, en el Esva, es totalmente perjudicial, a la vista de la merma de los resultados de las campañas de pesca año tras año.

La puntilla final a la posibilidad de recuperación del salmón ha sido la muerte por asfixia de los salmones del centro», señalan fuentes de Izquierda Unida.

Fuente: http://www.lne.es