LOJA (El Comercio).- En el recinto Puerto Libre, los campesinos ya no viven solo del cultivo de naranjilla y de la ganadería.

 

Ahora, este pequeño caserío,  ubicado en la vía Interoceánica que une a Carchi con Sucumbíos, tiene en los cultivos de cachama, una forma de vida.

Los campesinos aprovecharon la calidad del agua,  la humedad y el suelo, para instalar dos  hectáreas  seis  piscinas. El clima templado, por su cercanía con la cordillera y la Amazonía, ayuda a esta nueva actividad.

Jorge Ulloa, presidente de la Asociación Agroartesanal Puerto Libre, contó que  sembraron alevines que dieron una producción de 10 000 kilos mensuales. “Por la calidad de agua, ausencia de barro y el clima se cosecharon peces con un sabor exquisito”.

De las cosechas, un 80% se vendió a los mercados colombianos de Pasto e Ipiales y  el resto  fue para consumo interno.

Las ventas a Colombia se hicieron cada 15 días. Los camiones  llegaron a Puerto Libre, para llevarse la producción.

La familia Usamá hizo la pesca en las mañanas. “Por la madrugada, los pescadores se adentraron en las piscinas y capturaron los mejores ejemplares”, contó  Fidenció Usamá.

Los líderes de la organización, contaron que la iniciativa surgió hace tres años, luego de un estudio de factibilidad que financiaron los 31 socios.  Después, pusieron  fondos propios y de autogestión, para levantar la infraestructura.  En el proceso recibieron recursos del Instituto para el Ecodesarrollo de la Región Amazónica (Ecorae), con los cuales apuntalaron los cultivos.

La calidad del agua hizo que los piscicultores siembren hasta seis cachamas por metro cúbico de agua. No fue necesario la inversión en plantas de generación eléctrica para abastecer de agua a las piscinas, pues todo fue  gravedad. “Ayudó nuestra cercanía con la cordillera”, dijo Ulloa.

La Asociación comercializó  ejemplares de hasta 1  kilo de peso. Los camioneros colombianos  pagaron USD 1,50 por cada kilo, detalló Usamá.

Para el próximo año,  requieren  USD  400 000  para una planta de faenamiento. Con ello pretenden mejorar la comercialización y buscar más mercados en el resto del país.

En Puerto Libre, los campesinos inicialmente se dedicaron  a la siembra de cachama y tilapia, pero los problemas para conseguir alevines minimizó la producción de tilapia. Por eso, solo se quedaron con la especie de la cachama.

La producción local

El cantón Gonzalo  Pizarro, donde está Puerto Libre,  siembra  143 550 alevines al año, según el censo del Centro de Investigaciones y Servicios Agropecuarios de Sucumbíos. Hay 49 piscicultores, 123 piscinas y 243 672 m2 de espejos de agua.

La provincia posee  951 productores y una siembra anual de 1 751 949 alevines. “Se trata de una zona generosa en el cultivo de peces de agua dulce como la cachama”, expresó Roberto Saltos, técnico del Centro.

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