(La Voz de Galicia).- «Carallotes e bochenos», como conocen los marineros de la zona a dos tipos de algas autóctonas que caracterizan la flora marina en las proximidades de la costa, están en vías de desaparición en la extensa franja litoral comprendida entre Burela y Os Netos, unos islotes situados cerca de la playa xovense de Esteiro. Al menos así lo aseguran marineros de la flota de bajura de San Cibrao, Morás y Burela que llevan años faenando en esos caladeros. A falta de estudios concretos, lo achacan a los vertidos de las piscifactorías situadas en el entorno de esa área.

 

A esa misma causa atribuyen el hecho de que el pulpo haya cambiado su hábitat y ya no logren capturarlo en las cercanías de la costa, sino en mar abierto, a profundidades mínimas de 30 brazas, unos 45 metros. Y creen que ése también es el motivo de la escasez de nécora en las inmediaciones del litoral, en zonas donde antes solían capturarla.

Haciéndose eco de las quejas y opiniones de sus colegas de profesión, Vicente Vázquez, patrón mayor de San Cibrao, transmite la preocupación de los marineros de bajura por una situación que, asegura, comenzaron a detectar con la puesta en marcha de piscifactorías en el polígono de Cuíña (Cervo), aunque a medida que ha pasado el tiempo se ha ido agudizando.

Reclaman análisis

En un intento de buscar explicaciones, ya se han dirigido al colectivo ecologista Adega y también demandan que la Administración pública «se involucre». En primer lugar, consideran necesario realizar análisis de las aguas marinas en las cercanías de los criaderos de rodaballo y, en segundo, reclaman que se exija el cumplimiento de la legislación en materia medioambiental y depuración a las plantas de producción acuícola. Según las informaciones que manejan, las piscifactorías estarían vertiendo al mar «cloro, antibióticos e desinfectantes».

El patrón mayor de San Cibrao añade que a la flota de bajura que faena entre Burela y la playa de Esteiro también le sorprende que mientras las algas autóctonas desaparecen, «e nin siquera saen cando hai vagas de mar», están comprobando como proliferan las que llaman algas japonesas. «Antes saian na primavera, pero agora tamén as vemos nesta época; son coma cordas e se enganchas algunha na hélice do barco tes auténticos problemas», asegura.

Denuncia del BNG

Las quejas de los profesionales de la pesca de bajura coinciden con la denuncia que anteayer hizo el diputado nacionalista Manuel Parga, quien aseguró en una comisión parlamentaria que las plantas de cría y engorde de rodaballo instaladas en el polígonode Cuíña, las mismas a las que aluden los marineros, «realizan verquidos ao mar de produtos como formol, ácido, lixivia ou antibióticos, non teñen sistema de depuración e impactan moi gravemente no ambiente». De ahí que su grupo rechace que se instalen más porque «non somos favorábeis a que se fomente a destrucción do litoral».

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es