VALENCIA (Levante - EMV).- Dos investigadoras del Departamento de Microbiología de la Universitat de València, Elena Alcaide Moreno y Consuelo Esteve Sánchez, han conseguido aislar por primera vez en un medio natural europeo una bacteria mortal para las anguilas jóvenes o angulones.

 

Se trata de la Edwardsiella tarda, «descrita en los años 60 en Japón como un patógeno para las anguilas pero originaria de especies propias de zonas subtropicales (desde Maryland en EE UU, a Zaire y Taiwan). En Europa se había aislado pero en piscifactorias de Vizcaya (donde criaban rodaballo) y en otras de Italia (en anguilas). Pero en un entorno natural es la primera vez que se aíslan», explican a Levante-EMV. En ninguna piscifactoria valenciana se había detectado hasta ahora por lo que su origen es incierto.

El hallazgo ha sido posible tras una investigación de tres años (que han compatibilizado con la docencia en la Facultat de Biología) en el que han tratado de «analizar si las anguilas de la Albufera sufren enfermedades» y determinar «los efectos de los metales pesados (como el cadmio, el cobre y el cromo) en la susceptibilidad a estas enfermedades». Desde hace años las capturas de anguilas en la Albufera no han dejado de descender y también se ha detectado, a nivel de mundial, que la población de anguilas también se reduce alarmantemente. Y Elena Alcaide y Consuelo Esteve han intentado averiguar por qué se produce esta situación en el entorno del parque natural de la Albufera.

Las investigadoras han detectado que las anguilas sufren dos tipos de enfermedades: las agudas provocadas por bacterias, que en algunos casos son muy virulentas. Y las crónicas «que no son tan virulentas pero que permanecen constantemente en el órgano, que no está estéril, y consecuentemente tampoco está sano el pez». En el experimento han analizado 122 peces distribuidos en tres grupos: los individuos indiferenciados (las anguilas más jóvenes que pesan de 20 a 34 gramos); los diferenciados entre machos y hembras (desde los 35 hasta los 150 gramos) que incluyen a las anguilas conocidas en l'Albufera como «pasturencas»; y en el tercer grupo las anguilas hembras con pesos desde los 200 hasta «los 1.300 gramos que llegó a pesar alguna» y que en el lago se las denomina «maresas».


Influencia de los metales pesados

La investigación ha permitido determinar que las enfermedades agudas, provocadas por las bacterias Edwardsiella tarda y Vibrio vulnificus, afectan y matan a los individuos más jóvenes. Las enfermedades crónicas se dan en los adultos y, sobre todo, en las hembras, que «tienen su interés porque como han de viajar al Mar de los Sargazos para desovar, cabe pensar que como reproductoras no tendrán mucho éxito». Además, también han comprobado si los metales pesados que existen en l'Albufera aumenta la susceptibilidad a las enfermedades.

Los resultados de la investigación han permitido determinar que «tanto el cobre como el amonio aumentan la susceptibilidad de morir o de que las anguilas se vean afectadas por las bacterias». El resto de metales pesados (cadmio, mercurio o zinc) no han dado resultados tan contundentes. A este respecto, las investigadoras señalan que la presencia de metales pesados en los sedimentos de la Albufera (que en el agua no aparecen por su elevado PH o alcalinidad) no supone ningún problema porque «no tienen dosis tan elevadas como para envenenarse». El problema es que cuando las maresas viajan al Mar de los Sargazos (entre el triángulo de las Bermudas y Puerto Rico) a desovar «en el viaje movilizan las grasas, que es donde se acumulan los metales pesados, y eso disminuye su éxito de llegada y de reproducción», explican Elena Alcaide y Consuelo Esteve. De ahí que sea necesario aportar «más agua de calidad a la Albufera, como la del Júcar, porque el agua depurada de Pinedo contiene mucho amonio», insisten. Y hasta aquí sus tres años de investigación.
Nuevo reto hasta 2010

A partir de ahora afrontan otra aventura: ¿Cómo ha llegado la Edwardsiella tarda a l'Albufera «Lo lógico es que esté en el agua y allá vamos», afirman al unísono. Analizarán si «existe contaminación fecal de las aguas del lago, porque la Edwarsiella es de las familias de las bacterias fecales» rastrearán las cepas que encuentren y las compararán con las que ya tienen aisladas para ver si son las mismas y después experimentarán para ver si resisten al amonio y el resto de metales pesados para «saber cómo viven en la materia orgánica que hay». Aunque para eso habrá que esperar a 2010 que será cuando finalicen este nuevo reto.

Fuente: http://www.levante-emv.com