MADRID (Europa Press).- La campaña 'Derecho a la alimentación: urgente' promovida por las ONGD Cáritas, Prosalus, Veterinarios Sin Fronteras e Ingeniería Sin Fronteras y que denuncia las "vulneraciones de Derechos Humanos" que se cometen en algunos países sobre sus agricultores, exigió hoy en una rueda de prensa celebrada en Madrid que el derecho a la alimentación sea reconocido "de manera efectiva" en cada uno de ellos.

 

El acto contó con la presencia del representante de Greenpeace Sebastián Losada y del representante de la Asociación de Pescadores Artesanales y de Comercialización de Productos Bioacuáticos Manglares del Norte de Ecuador (APACOPBIMN) Peter Modesto, que contó su experiencia personal en la región ecuatoriana de Muisne. Por este motivo, la exposición se centró concretamente en la explotación de los manglares tropicales por parte de las "compañías camaroneras" y en la marginación que sufren los agricultores de esas regiones. En todo el mundo, la gente dedicada a este sector supone el 75 por ciento de las personas que pasan hambre.

Los manglares son ecosistemas singulares formados por árboles tolerantes a la sal en marismas y desembocaduras de ríos de las zonas tropicales de América Latina, Africa y el sureste asiático, que están siendo talados para la cría masiva y artificial en piscifactorías del 95 por ciento de los langostinos que se consumen en el mundo.

La tala de estos parajes, Patrimonio de la Humanidad, ha provocado la desaparición del 25 por ciento de ellos en todo el mundo y la extinción de 50 especies animales hasta la fecha. Además, el agua de la zona, donde faenan los pescadores regionales, queda contaminada por el vertido diario de pesticidas, fertilizantes y antibióticos.

En el caso concreto de Muisne, en Ecuador, la superficie boscosa del manglar ha pasado de 20.800 hectáreas en 1980 a las 650 que permanecen actualmente. Modesto denunció que en esta región "la camaronera 'Puro Congo S.A.' ha talado tres de los árboles más altos del mundo" y concretó que medían "61, 63 y 66 metros de altura respectivamente".

El representante ecuatoriano también relató la difícil situación que atraviesan los habitantes de la zona, a los que muchas veces no les queda otra alternativa que emigrar (un 40 por ciento ya lo ha hecho) por las amenazas de la compañía, y el maltrato que recibe la fauna del manglar. "En 1997 se pagaban 5.000 sucres (más de 138 euros) por matar iguanas y otros reptiles", reveló.

La coordinadora de la campaña 'Derecho a la Alimentación: urgente', Carlota Merchán, aclaró que el objetivo que persiguen "no es boicotear el consumo de langostinos", sino que quieren fomentar un consumo "responsable", para que "el consumo de unos pocos no suponga el hambre de otros".

El plan de acción de las cuatro ONGD participantes en la campaña propone una alternativa a la actividad de la camaronera, que se basa en la potabilización del agua del manglar, la consecución de una renta básica para sus habitantes y el fomento del ecoturismo, aunque la prioridad es "reconstruir el tejido social". El ecoturismo que proponen, que está en el camino de conseguir la financiación necesaria de 400.000 euros, consistiría en un "intercambio solidario" con los ecoturistas.

El representante de Greenpeace informó de que el 99 por ciento de los langostinos que se consumen en el mundo proceden de "los mal llamados países en desarrollo". De la producción de Ecuador, la UE recibe más de un 26 por ciento. España, que en 2003 era el tercer país más consumidor de langostinos en el mundo, recibe alrededor de un 16 por ciento de la producción ecuatoriana que llega a Europa.

Sebastián Losada se mostró optimista por la participación de diferentes organizaciones y aseguró que están "a tiempo de recuperar el manglar" de Muisne para sus habitantes, que están capacitados para "gestionar sus recursos autónomamente".

Fuente: Europa Press