(Abierta Tv).- Oscar Britos, un despachante de aduanas de Clorinda, puso todas sus fichas en un emprendimiento productivo turístico inédito en Formosa. Se embarcó de lleno en una actividad que demanda mucho esfuerzo económico, horas de dedicación y por sobre todo, una fuerte inversión.

 

 

Aportó mucho capital de riesgo y puso en marcha a unos 10 kilómetros antes de llegar a Clorinda, una finca que se dedica al turismo y al mismo tiempo, a la producción. En materia turística puso en marcha en adecuadas infraestructuras una modalidad combinada de pesca-turismo, denominada "pesque y pague" moda tomada de los brasileños, que radica en ingresar al lugar sin pagar entradas y en un lago artificial, donde existen puentes, pasarelas y otros medios de estar en la costa del agua bajo las sombras de elevadas palmeras y con mucha seguridad, proceder a la pesca de peces.

"Pesque y Pague" se denomina el establecimiento de Britos cerca de Clorinda (a la derecha si uno llega desde la ciudad de Formosa) y está marcado el ingreso a la finca por la silueta de un hipotético pez, construido en madera de palmas.

Allí este audaz empresario puso en marcha esta moda brasileña de entrar a un lugar y pescar en u lago artificial poblado de peces y paga un mínimo monto por las pieza capturadas; y es en ese mismo predio que en 40 hectáreas de las 300 de su propiedad, desarrolla la actividad piscícola.

Britos tiene en un par de inmensos piletones unos 25 mil peces criando para consumo humano, entre pacúes, tilapias y carpas, especies de peces muy demandados por paladares exigentes.

Empezó hace menos de una década colocando todas sus esperanzas y capital en este emprendimiento privado que recién ahora tuvo un beneficio del sector estatal, al acceder a un crédito a través del Fondo Fiduciario que contempla el Plan Ganadero Provincial, con el que lógicamente redoblará la apuesta y ya antes de contar con el dinero, lo tiene absolutamente destinado en la finca.

En la pileta principal, donde se prodigan un par de trabajadores expertos en manejo de peces en su diferente etapa, Britos tiene unos 10.000 pacúes criando, en tanto que en otros menores, cuenta con unos 8.000. Las carpas son originarias de Asia y del este de Europa y se encuentran en la finca de Britos en la variedad "Espejo" y otros muy apreciados, causando la atracción de los visitantes.

El empresario señaló que la principal preocupación radica en el costo de la alimentación de esta población voraz de casi 25 mil ejemplares distribuidos en un par de piletones y en el lago artificial donde los turistas pescan. Tan sólo en un día, la alimentación le cuesta unos 400 pesos y a partir de entonces, uno debe sacar la cuenta de lo que representa, pero Britos es tozudo, dijo que seguirá apostando a "Pesque y Pague", a incluso con más inversiones.

Este hombre, cuya vida transcurre en una oficina de Clorinda y el resto en diferentes puntos de su finca, también tiene que desafiar adversidades naturales, en este caso traducido en falencias de la naturaleza.

Como no tiene un acueducto natural o artificial que le provea del elemento básico para la piscicultura, debe entonces rezarle a Dios para contar con el mismo. Expresando sus dotes de "ingeniero hídrico", ha sabido llegar a conocer el manejo del agua y como preciado material, lo almacena como puede y sabe, abriendo y cerrando canales, dosificando su uso y bombeando de un piletón a otro.

Así, con sacrificio y tesón; empeño e inversiones de riesgo, Britos lleva adelante este establecimiento que permite un rato de solaz a través de un turismo agroecológico, pedagógico y de aventura, en la que el turista ingresa al lugar sin pagar entradas, y con sus artes de pesca o bien proveído por el lugar, procede a la captura de pacúes en un lago artificial perfectamente adecuado con puentes y elemento elevado.

Al ser el pacen un pez que se alimenta en superficie, su captura no es empresa difícil y la garantía de una pesca exitosa está asegurada, aquí, en Formosa, sin necesidad de dejar la provincia y el país.

Por otro lado, "Pesque y Pague" apuesta fuerte a la cría de estas tres especies que son colocados en los mercados locales luego de azarosas y trabajosas jornadas de cosechas.

Britos consigue los alevines en la fina cercana de Isla Pe de Néstor Gromenida y César Melanio Murdoch y lo vuelca en su establecimiento y al mismo tiempo aclara que aún falta infraestructuras en su iniciativa turística, que no duda en que llegarán, para mejor comodidad del turista y confía en que los peces de los estanques se multiplicarán a la hora de la cosecha.

Todo es posible conociendo a este emprendedor hombre que aún desafiando la carencia de agua, llevó adelante esta enorme empresa que le quita muchas horas de sueños, pobladas de anhelos y esperanzas.

Fuente: http://www.abierta.tv