Por: María Eugenia González
(Diario Financiero).- No ha sido un año fácil para la industria salmonera.Es que a una seguidilla de enfermedades que atacaron varios centros de cultivo de la zona sur, donde se concentra la actividad, se sumaron la detección de un embarque bajo sospecha de verde malaquita en Taiwán en septiembre pasado y conflictos laborales con huelgas y despidos.

 

Los ojos están puestos en un sector que ha experimentado un sostenido crecimiento, y que en 20 años se convirtió en el principal producto agroalimentario de exportación del país. Además, este año el sector se benefició por un buen comportamiento de los precios internacionales y el incremento en la demanda de países como Estados Unidos, que triplicó el consumo de salmón.

Las luces y sombras de la industria han sido seguidas con atención por la prensa. De hecho, fue a través del periódico taiwanés China Post, que la ONG Oceana se enteró del embarque de media tonelada de salmón chileno detenido en ese país por supuesta presencia de verde malaquita, lo que aún no ha sido confirmado por Sernapesca. El estadounidense Washington Post, en tanto, en su edición del domingo 2 de diciembre, acusa en un extenso reportaje los costos medioambientales y laborales del sector. Dave Bard, de la Campaña Pure Salmon, asegura en la publicación que “las firmas noruegas vienen a Chile y hacen cosas que nunca realizarían en su país”.

El noruego Intrafish informó en un reciente artículo que, desde julio de este año, Mainstream, Multiexport, AquaChile, Camanchaca, Los Fiordos y Marine Harvest se reúnen para abordar en conjunto el tema sanitario, bautizándolas como el G6. Francisco Ariztía de Cermaq hace un mea culpa. “Cuando empezamos esta industria 20 años atrás, no vimos que podría llegar a ser lo que es hoy, entonces no desarrollamos un Programa de Manejo por Áreas y ese es un problema de la industria y la autoridad”.

Quienes también han seguido de cerca a la industria son las ONG. Oceana, junto con solicitar información a Sernapesca sobre el caso de verde malaquita en Taiwán, está gestionando “una reunión para enero y así tratar directamente temas referidos a los mecanismos y procedimientos de acceso a información pública en materia pesquera y sanitaria”, señaló el director de la campaña del Salmón de esta organización, Cristián Gutiérrez.

Enfermedades

Sin duda que este fue el año de las enfermedades. Al Caligus o “Piojo de mar”, le siguieron el virus ISA, el que afecta a varios centros en Chiloé, y que se podría haber extendido a Aysén, según análisis de Sernapesca. La situación sanitaria explicó parte de las pérdidas de Marine Harvest, la mayor salmonera del mundo, y la principal afectada por el ISA.

El ex gerente de Intesal y actual gerente técnico de Marine Harvest, Adolfo Alvial, reconoce que en los resultados de este año “ha sido gravitante la situación biológica, donde el Caligus y el ISA han ocasionado pérdidas directas e indirectas significativas que se han sumado al efecto del SRS. El impacto de estas enfermedades se ha traducido en mortalidad directa, menor crecimiento, eficiencia en conversión de alimento, aprovechamiento de materia prima, mayores costos por las medidas que se han debido adoptar, todo lo cual significa un castigo a la producción esperada y más costos de producción, lo cual se reflejará, probablemente en el salmón del Atlántico”.

Coincide con esta opinión el ex representante de SalmonChile y ex director de la CONAMA en la Región de los Lagos, Raúl Arteaga, hoy Director Ejecutivo de G.E.Q. Chile. “Tanto la presencia de Caligus como del ISA han afectado los resultados de la industria; aun cuando estos no llegan a tener un efecto severo, debido fundamentalmente, a la oportunidad y coordinación con que se ha actuado”. Sin embargo, reconoce que “no se debe cometer el error de pensar que la situación está superada, lo cierto es que está siendo controlada, y que lo prudente es mantener una máxima alerta”.

Tensión laboral y defensa de la industria

Otro de los puntos críticos es el laboral. El Informe de la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados, si bien considerado positivo por representantes de la industria, señaló que “hay empresas exitosas en lo comercial y productivo que otorgan sueldos y beneficios claramente sobre el promedio, ejemplos que se deben replicar”.

El informe “Salmonicultura Chilena: entre el éxito comercial y la insustentabilidad”, de Fundación Terram, señala que “en material laboral destaca la alta tasa de accidentabilidad que alcanza al 10,62%, cifra 33% superior al promedio nacional, siendo la actividad más riesgosa para los trabajadores luego del rubro de la construcción”.

El sector otorga entre 35.000 y 50.000 empleos directos e indirectos. Esto se combina con una alta sindicalización, 33% de acuerdo a cifras de SalmonChile. ¿Resultado? La aparición de conflictos como la huelga de Aguas Claras, el despido de 90 trabajadores de Marine Harvest y el vuelco de la demanda de desafuero sindical que presentó AquaChile.

Frente a las críticas, la industria siente que el mercado y los medios son injustos, para compensar esta situación este año desarrolló la campaña “Alimentando nuestro sur”, encargó estudios de opinión con la Universidad, además de seguir apoyando una serie de iniciativas de RSE.

Los salmoneros alegan que son la única industria con regulación ambiental específica (RAMA) y la única que informa anualmente el estado ambiental de sus instalaciones.

Fuente: http://www.diariofinanciero.cl